El actor, director y activista de izquierda Wolfgang Langhoff fue uno de los primeros cronistas en reflejar las atrocidades y el horror de los campos de concentración durante los primeros meses del régimen nazi, a través de sus testamentos literarios y musicales. Como oponente político del régimen, Langhoff fue enviado a prisión poco tiempo después de que los nazis tomaran el poder en 1933. Fue internado en un campo de concentración durante trece meses y sufrió torturas mientras estuvo encerrado. También se involucró en las actividades culturales del campo, organizó el ‘Zirkus Konzentrazani’ y fue coautor de una de las más famosas canciones que surgió de un campo de internamiento nazi: ‘Moorsoldatenlied’ (alias, “Canción de los soldados de la turbera”). Luego de su liberación, y mientras se recuperaba de aquella difícil vivencia en la segura y neutral Suiza, escribió Die Moorsoldaten: 13 Monate Konzentrationslager (traducido como “Los soldados de la turbera: Trece meses de campo de concentración”).

Langhoff nació en 1901 y tuvo tres hermanos. Se unió a la marina cuando todavía era un niño y prestó servicio durante la Primera Guerra Mundial. Cuando retornó a su vida de civil, decidió perseguir su sueño de ingresar en el mundo del teatro. Si bien no había recibido educación formal, se convirtió en un actor talentoso, que comenzó con personajes pequeños pero pronto recibió más oportunidades para actuar y dirigir. En 1926, se casó con la actriz Renata Malacrida, con quien tuvo dos hijos. Hacia fines de 1920, las convicciones políticas de Langhoff se integraban cada vez más con su carrera teatral, ya que se involucró más con el Partido Comunista. Como director teatral de Düsseldorf, puso en escena y actuó en obras comunistas, y también fundó una compañía teatral de agitación radical independiente que actuaba en reuniones y encuentros políticos.   

Langhoff fue arrestado en febrero de 1933, y luego de pasar varios meses en prisión fue enviado a Börgemoor. Algunos meses después, las SS comenzaron a relajar su control sobre la vida cotidiana de los prisioneros, y Langhoff observó cómo el permiso (recientemente otorgado) para fumar un cigarrillo con algún camarada alteraba radicalmente el clima del campo, puesto que los hombres hablaban, generaban vínculos y revivían sus intereses por el mundo exterior. Tenía la idea de organizar eventos de canto y actuación regulares para promover compañerismo, autoestima y distracción:

Si ahora les demostramos que realmente somos hombres y que no nos pueden desmoralizar con su abuso, de verdad que vamos a causar una gran impresión. ¿Entienden? ¡Piensan que somos infrahumanos! Si ven que trabajamos juntos, aunque seamos proletarios, alguno de los hombres de las SS van a preguntarse si la manera en que nos tratan es la correcta. Y entonces habremos ganado. ¡Y también nuestros hijos! Si la actuación es buena, todos estaremos orgullosos y nuestra gente se preguntará si no podemos alcanzar otras cosas importantes en el campo trabajando juntos.

La primera función oficial se llevó a cabo en agosto de1933 y fue un gran éxito. Esos espectáculos se convirtieron en eventos regulares, e incluían chistes, acrobacias, baile, sketches humorísticos, un coro y una orquesta pequeña; y concluían con un grupo que cantaba ‘Moorsoldatenlied’.

Cuando Langhoff fue liberado, él y su esposa se escaparon a Suiza, donde se estableció como director y organizador de teatro. Estaba muy comprometido con la agitación anti-nazi. Sin embargo, el proyecto más importante en el que estaba involucrado era el de  escribir sus memorias. Como uno de los primeros reclusos de los campos de concentración, Langhoff era totalmente consciente de la importancia de su historia para el resto del mundo, que en su mayoría no tenía idea de lo que estaba ocurriendo bajo el régimen nazi. Completamente sumergido en este proyecto, Langhoff escribía constantemente:

Por la mañana, de 7.30 a 10 a.m., iba a la casa editorial y le dictaba a un taquígrafo. Por la tarde, cuando terminaba el ensayo, recibía las copias de carbónico. Las leía para corregirlas hasta que comenzaba la función. A la mañana siguiente las páginas ya habían sido enviadas a la editorial mientras yo continuaba dictando.

Cuando el libro salió publicado, fue el más vendido de Suiza y la primera edición se agotó en tres días. Luego salieron ediciones en otros idiomas, incluyendo una versión en inglés, que fue muy leída en Gran Bretaña y en los Estados Unidos. Fue una de las primeras descripciones publicadas de la vida en los campos de concentración y sigue siendo una de las más detalladas. A pesar del gran éxito de Langhoff en Suiza, tenía muchos deseos de contribuir con el desarrollo de la Alemania de la posguerra y retornó a Düsseldorf en 1945 y luego, en 1946, a la República Democrática Alemana socialista. Allí se convirtió en una de las figuras centrales del mundo teatral de Alemania Oriental; un papel que luego asumiría su hijo Thomas, cuando Wolfgang falleció de cáncer en 1966.  

Referencias

Fackler, G., 2000. "Des Lagers Stimme"– Musik im KZ. Alltag und Häftlingskultur in den Konzentrationslagern 1933 bis 1936, Bremen: Temmen.