Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, en una casa calcinada de la destruida ciudad de Varsovia, el pianista polaco Władysław Szpilman enfrentó a un oficial alemán delante de un piano desafinado. Szpilman, que no se había bañado en meses y vivió con restos de comida por más de un año, estaba preparado para un golpe o un disparo. Sin embargo, el oficial le preguntó por su profesión. Aunque la pregunta parecía no tener sentido dado el contexto, Szpilman respondió: "pianista". El alemán lo llevó hacia el piano deteriorado y le pidió que tocara; una tarea que no era fácil para un hombre hambriento que no había tocado el piano en tres años. A pesar de su debilidad, Szpilman tocó “Nocturno” de Chopin en do sostenido menor, la misma pieza que había tocado en la radio el día que los alemanes invadieron Varsovia. Después de un momento de silencio, el oficial le preguntó si era judío y luego le dio comida y ropa para que pudiera sobrevivir las semanas siguientes. Cuando el oficial estaba a punto de irse, Szpilman tomó su mano y le dijo:

Nunca le dije mi nombre; no me lo preguntó pero quiero que lo recuerde. ¿Quién sabe qué puede suceder? Tiene un largo camino por recorrer, para llegar a su casa. Si yo sobrevivo, seguramente voy a volver a trabajar para la radio polaca. Si algo le sucede y si en ese momento yo lo puedo ayudar de alguna manera, recuerde mi nombre, Szpilman, de la radio polaca.

El oficial murió en un campo de prisioneros de guerra, mientras que Szpilman sobrevivió. Su historia fue inmortalizada en la aclamada película de Roman Polanski, “El pianista”.

Szpilman nació en Polonia en 1911. De muy chico mostró aptitud para el piano. Se capacitó en Varsovia y luego, en la década de 1920, se mudó a Berlín. En el emocionante mundo musical de la Alemania de Weimar, Szpilman estudió piano y composición en la Academia de Artes de Berlín y trabajó con Franz Schreker, entre otros. Cuando los nazis tomaron el poder en 1933, regresó para estar con su familia en Varsovia y se desempeñó como pianista para la radio polaca. Para 1939 había compuesto muchas canciones populares y obras clásicas y se había hecho conocido como pianista.

El 1 de septiembre de 1939 esta prometedora carrera musical fue interrumpida por la invasión alemana de Polonia. Szpilman y su familia fueron trasladados, junto con cientos de miles de otros judíos de la zona, al gueto de Varsovia. Allí, para conseguir los alimentos necesarios para proteger a su familia del hambre, trabajó como pianista en el Café Nowaczesna, un lugar de reunión de nazis y colaboradores. Rodeado de nazis y de judíos ricos en la cafetería y mientras miles afuera morían de hambre, Szpilman escribió: "Perdí dos ilusiones... mi creencia en nuestra solidaridad general y en la musicalidad de los judíos". Después trabajó en otros cafés y clubes nocturnos. Szpilman fue un artista muy conocido y popular, relacionado con muchos otros intelectuales y artistas del gueto.

Por varios años, la familia apenas lograba mantenerse, pero esa existencia incierta fue temporal. El principio del fin llegó en el verano de 1942, cuando en el gueto comenzaron las deportaciones a gran escala. Szpilman veía cómo sus parientes y amigos eran enviados en transportes, pero lograba mantener a su familia cercana segura a través de la suerte y la perseverancia. Sin embargo, ellos también fueron seleccionados para subir a un transporte que iba hacia ‘el Este' (Treblinka). Cuando estaban por abordar el tren, una mano desconocida lo rescató y vio cómo su familia iba camino a la muerte. 

Como no podía caminar libremente por la constante amenaza de que lo descubrieran o lo denunciaran, Szpilman confió en la generosidad de amigos, conocidos y desconocidos, y sobrevivió fuera de los muros del gueto. En los meses siguientes, Varsovia fue en gran parte destruida y abandonada; Szpilman apenas lograba sobrevivir y pasaba de un edificio calcinado a otro. Después de algunos meses, estaba convencido de que era la única persona que quedaba viva en Varsovia. En el invierno de 1945, mientras buscaba comida, se encontró con el oficial alemán que terminó salvándole la vida. 

Cuando la guerra terminó, Szpilman recuperó su antiguo trabajo en la radio polaca. También dio conciertos como solista, fue integrante de conjuntos de cámara y compuso ampliamente. Dejó de hacer giras en 1986 para dedicarse completamente a la composición. Falleció en Varsovia en el año 2000. Para el momento de su muerte, Szpilman era uno de los músicos más conocidos y populares de Polonia en la posguerra. Szpilman era prácticamente desconocido en Occidente, pero eso cambió cuando se lanzó su autobiografía en alemán y luego en inglés, y especialmente tras el éxito de la película de Polanski. Su vida notable, como así también las interpretaciones y composiciones, hacen que gane reconocimiento póstumo.

Referencias

Silverman, J. (2002). The Undying Flame: Ballads and Songs of the Holocaust. Syracuse, N.Y., Syracuse University Press.

Szpilman, Wladyslaw. (1999). The Pianist: The Extraordinary True Story of One Man's Survival in Warsaw, 1939-1945. New York, Picador USA.