Erwin Schulhoff fue uno de los compositores checos más populares de su época, pero su muerte prematura en el campo de concentración de Wülzburg en 1942 marcó la eliminación casi total de su obra en la historia de la música. En el momento de la invasión alemana, estaba en el pico de su carrera, sólido y respetado por los artistas y compositores de su época. Era un artista radical, influenciado por el dadaísmo, y uno de los primeros compositores europeos en comenzar a experimentar la integración del jazz con formas musicales tradicionales como sinfonías y conciertos. A principios de 1930 Schulhoff se involucró con el comunismo soviético: en vista de la creciente amenaza del radicalismo de derecha, se convenció de la necesidad de una revolución popular radical. Incluso después de ser encarcelado y luego enviado a un campo de concentración de Baviera, Schulhoff continuó trabajando en sus composiciones. Hasta el final se mantuvo fiel a sus ideales políticos y estéticos, un compromiso que le costó la vida.

Schulhoff nació en Praga en 1894 en una familia judía adinerada. Su madre alentaba su educación musical y lo acompañó por sus estudios a Viena y a Leipzig, donde completó su formación en 1910. De adolescente, Schulhoff asistió al conservatorio de Colonia. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, regresó a Praga y fue reclutado por el ejército austríaco. Resultó herido en el frente ruso en dos ocasiones y quedó permanentemente afectado por los horrores que presenció. Incluso en combate, continuó componiendo, e inmediatamente después del final de la guerra publicó sus primeras composiciones. Sin embargo, las miserias de la guerra lo deprimieron y buscó una fuente de inspiración y consuelo. La revolución de 1917 consolidó su creciente compromiso con la izquierda y también se sintió cada vez más atraído por las tendencias artísticas de vanguardia del dadaísmo y la "música nueva". Después de la guerra, viajó a Dresde, donde su hermana estudiaba para ser pintora. Allí, los hermanos establecieron una especie de salón de artistas, donde socializaban con algunos de los grandes artistas de los años de Weimar. Además de ser compositor, Schulhoff era un artista exitoso. Pocos años después de instalarse en Alemania, la inflación de 1923 arruinó la economía familiar y Schulhoff tuvo que depender completamente de sus propias ganancias. En 1932 fundó un cuarteto de jazz y desarrolló la idea de iniciar una escuela de jazz para capacitar y emplear a músicos de jazz.

Como la vida se tornó cada vez más difícil para los judíos y los izquierdistas, el compositor se inclinó más hacia el comunismo. En 1932, escribió la música para un libreto que encargó basado en el Manifiesto Comunista. (La obra nunca se realizó y se presumió que estaba perdida; recién se descubrió en la URSS en la década de 1960). Un año después viajó a Moscú para el concurso de música de los trabajadores. Cada vez más activo políticamente, empezó a escribir canciones explícitamente socialistas.

A fines de 1930 Schulhoff volvió a Praga. Sus amigos intentaron convencerlo de que se fuera pero dio vueltas y se le hizo tarde para partir. Finalmente, trató de obtener una visa para los Estados Unidos pero se la rechazaron y, tras el pacto de Hitler y Stalin, pensó que era mejor solicitar la ciudadanía soviética. En 1941 le concedieron la ciudadanía soviética y esperaba recibir su visa y de su esposa e hijo. Asumiendo su éxito, envió sus obras a la URSS para protegerlas y evitar que fueran destruidas. Sin embargo, el 22 de junio de 1941, Hitler atacó a la URSS y al día siguiente los Schulhoff, ya ciudadanos soviéticos, fueron enviados a la estación de policía. Su esposa e hijo fueron liberados temporalmente pero Schulhoff tuvo que quedarse en la cárcel. En el invierno de 1941, fue deportado al campo de concentración de Wülzburg, en Baviera. Si bien la mayoría recibía tareas de campo agotadoras, el músico estuvo exento de ellas gracias a un amable comandante del campo. No obstante ello, su salud era mala y empeoró rápidamente. Murió de tuberculosis en agosto de 1942.

Referencias

Bek, J., 1994. Erwin Schulhoff: Leben und Werk., Hamburg: von Bockel.  

Nemtsov, J. & Schroder-Nauenburg, B., Musik im Inferno des Nazi-Terrors: Judische Komponisten im "Dritten Reich". Acta Musicologica, 70(1), 22-44.