Foto aérea del área que rodea el campo de concentración de Treblinka. [impresión ampliada]. Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (04163). Cortesía de la Administración Nacional de Archivos y Documentos.

Treblinka, situado al este de Varsovia, comenzó a funcionar como campo de exterminio en julio de 1942. En menos de dos años de existencia, más de 850.000 judíos fueron asesinados en sus cámaras de gas, la mayoría de ellos inmediatamente después de su llegada. Como sucedía con otros campos de exterminio, las SS seleccionaban a prisioneros judíos en buen estado físico para garantizar el buen funcionamiento de los asesinatos en masa. Ellos debían conducir a los recién llegados a las cámaras de gas, cortarles el pelo a las mujeres, revisar el equipaje y finalmente arrastrar los cadáveres a los hornos crematorios. En la primavera de 1943, la destrucción de la judería polaca fue prácticamente total y, para el otoño, el campo había sido desmantelado.

Los nazis destruyeron exitosamente la mayoría de los registros del campo y sólo unas decenas de reclusos sobrevivieron para ver la liberación. La mayoría de ellos consiguieron huir durante el notable levantamiento de Treblinka que tuvo lugar el 2 de agosto de 1943 (para ese momento las matanzas a gran escala ya habían cesado). Casi la mitad de los 850 prisioneros que participaron lograron salir del campo, aunque sólo alrededor de un centenar logró escapar de la región. Muchos murieron por exposición, por hambre, porque fueron recapturados y luego deportados. Aquellos que escaparon notaron que las personas afuera luchaban para creer los horrores que ellos habían sido presenciado.

En este contexto, uno podría creer que había poco espacio para la música. Sin embargo, Treblinka tuvo una vida musical sorprendentemente bien desarrollada, que existía principalmente para el entretenimiento de las SS o para engañar a las víctimas. También hay registros de prisioneros cantando todos juntos por placer y solidaridad (Samuel Willenberg, en su libro Surviving Treblinka –Sobrevivir a Treblinka-, por ejemplo, escribe sobre la música que escuchaba) e incluso algunas canciones recientemente creadas.

Probablemente el grupo musical más conocido de los campos de exterminio de la Operación Reinhard es la orquesta de Artur Gold. Ya en los primeros días del campo, las SS organizaron un trío para que tocara para ellos durante las comidas y por las tardes. Los músicos eran judíos polacos que habían sido trasladados allí para ayudar en la construcción del campo. Tenían que tocar cerca de las cámaras de gas y también debían tocar melodías alegres de la preguerra durante la toma de lista. Sin embargo, cuando el conocido músico Artur Gold llegó en un transporte desde el gueto de Varsovia, lo separaron y le ordenaron que organizara una orquesta ‘adecuada’. Gold juntó a los músicos necesarios y, con la ayuda de las SS, consiguió instrumentos y uniformes. Además de sus tareas diarias, la orquesta fue convocada para entretener y distraer a los oficiales de las SS y a los reclusos 'elite'.

Además de estos grupos musicales, también se sabe que se crearon canciones en el campo. El texto irónico de la 'canción de Treblinka' les pedía a los prisioneros que mantuvieran su "mirada hacia adelante, siempre con una visión del mundo valiente y feliz... Hoy sólo tenemos Treblinka, que es nuestro destino... queremos trabajar, más y más hasta que ese poquito de felicidad nos encuentre finalmente. ¡Hurra!". Un guardia sobreviviente de las SS de Treblinka recordaba la canción con placer como "original. No existe un judío hoy que pueda cantarla".

Las canciones también podían brindar algún consuelo a los prisioneros. Por la noche, los funcionarios prisioneros a veces cantaban o rezaban juntos, ya que melodías litúrgicas judías conocidas a lo largo de las fronteras nacionales se convirtieron en una expresión de identidad y solidaridad:

Era nuestra forma de tratar de alejarnos del horror que nos rodea y de olvidarnos de todo lo que soportamos ese día. Al menos por la noche…

Los reclusos también cantaban canciones pre-existentes en idish. Una de las pocas canciones en idish que sobrevivieron a Treblinka fue la ‘Lullaby for my little son in the crematorium’ (Canción de cuna para mi pequeño hijo en el crematorio) de Aron Liebeskind, quien la escribió luego de presenciar el asesinato de su esposa y de su hijo de tres años. Liebeskind escapó de Treblinka en 1942 pero fue detenido nuevamente y enviado a Sachsenhausen. Allí conoció al coleccionista de canciones y cantante Aleksander Kulisiewicz, quien tradujo la canción al polaco y la cantó en sus conciertos después de la liberación.

Judíos del gueto de Varsovia suben a un tren de deportación en la Umschlagplatz. Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (36170). Cortesía de Zydowski Instytut Historyczny Instytut Naukowo-Badawczy

 

Referencias
 

Adler, H. & Richter, M., 1994. Gesänge aus der Stadt des Todes: Todeslagergedichte aus dem Wilnaer Ghetto 1941/42, Berlin: Hentrich.  

Arad, Y., 1987. Belzec, Sobibór, Treblinka: The Operation Reinhard Extermination Camps, Bloomington and Indiananapolis: Indiana University Press.  

Baaske, A., 1991. Musik in Konzentrationslagern, Freiburg im Breidgau: The Projektgruppe.

Dahm, A., 1994. Draußen steht eine bange Nacht: Lieder und Gedichte aus deutschen Konzentrationslagern E. Lau & S. Pampuch, eds., Frankfurt/ M: Fischer.  

Gilbert, S., 2005. Music in the Holocaust: Confronting Life in the Nazi Ghettos and Camps, Oxford: Oxford University Press.  

Kalisch, S. & Meister, B., 1985. Yes, We Sang! Songs of the Ghettos and Concentration Camps, New York: Harper and Row.  

Stompor, S., 2001. Judisches Musik- und Theaterleben unter dem NS-Staat, Hannover: Europaisches Zentrum fur Judische Musik.  

Willenberg, S., 1989. Surviving Treblinka, Oxford: Blackwell.