“Quatuor pour la fin du temps" tomado del CD "Quatuor pour le fin du temps". Cortesía de EMI Classics (www.emiclassics.com).

La obra 'Quatuor pour la fin du temps' (“Cuarteto para el fin de los tiempos”) para violonchelo, piano, clarinete y violín de Olivier Messiaen fue compuesta en un campo de prisioneros de guerra de Silesia (controlada por los nazis). El compositor recordó su estreno a principios de 1941 de esta manera: “El campo estaba tapado de nieve. Éramos 30.000 prisioneros (la mayoría, franceses; algunos, polacos y belgas). Los cuatro músicos tocábamos con instrumentos rotos… las teclas de mi piano vertical permanecían bajas cuando las presionaba… En este piano toqué mi cuarteto con mis tres compañeros músicos y vestidos de la forma más extraña: totalmente andrajosos y con zuecos de madera lo suficientemente grandes para que la sangre pudiera circular a pesar de la nieve que había debajo de los pies…”. Este recuerdo fue cuestionado por muchos, incluso por los otros integrantes del cuarteto. Mientras Messiaen recuerda a miles de personas entre el público, la sala del campo tenía capacidad para quinientas como mucho; su piano no era tan imperfecto como él describe y su insistencia en que el violonchelista sólo tocaba con tres cuerdas fue negado en reiteradas ocasiones por el mismo violonchelista. No obstante ello, pocos discuten la importancia de la obra en sí misma, una de las más relevantes que se produjeron en el siglo XX.