Passacaglia und Fuge über "Kol Nidrei" una grabación original de un concierto en el Conservatorio de Reconstrucción Dr. Hoch en 13 de junio de 2004. Cortesía de Joyce Ward.

Passacaglia und Fuge über “Kol Nidre” de Siegfried Würzburger fue escrita para un concierto sagrado que tuvo lugar en la Gran Sinagoga de Wiesbaden el 15 de abril de 1934, organizado por el Lodge local y el Lehrhaus judío (un adulto académico dedicado a estudios judíos del más alto nivel intelectual). Würzburger fue quien presentó la pieza por primera vez. La creó cuando comenzó a participar como organista en eventos organizados por la Jüdischer Kulturbund y a colaborar en conciertos benéficos y eventos musicales diversos. Estas actividades llenaron un vacío que llegó de la mano del ascenso de los nazis al poder en 1933, ya que el puesto docente de Würzburger se tornó inestable dado que la mayoría de sus alumnos no eran judíos.

Passacaglia und Fuge se basa en la oración central de Yom Kipur, Kol Nidrei, que se recita al comienzo del servicio vespertino, luego de que los rollos de la Torá se sacan del arca. La oración en arameo es una especie de declaración en la cual se anulan todos los votos personales hechos a Dios. Passacaglia consta de seis partes: la introducción del tema seguido de cinco variaciones sobre el bajo ostinato. Los primeros cuatro compases introducen el principio de la melodía de Kol Nidrei sólo en pedal. El sujeto de la fuga doble se basa en extractos de Kol Nidrei, también el sujeto derivado de la canción de sinagoga. Würzburger no sigue el curso melódico de Kol Nidrei estrictamente, sino más bien reúne los motivos musicales en base a la tonalidad (el primer sujeto es menor, el segundo es mayor).

La prensa judía contemporánea elogió esta pieza y la denominó "obra de maestra del contrapunto". Es una de las pocas composiciones de órgano del siglo XX que usa una melodía judía en combinación con el estricto estilo retrospectivo del contrapunto. La fuga muestra específicamente cómo se pueden conectar en la música de órgano el canto de la sinagoga y el contrapunto, pero sin la intención de crear una expresión exclusivamente judía. Así, la pieza representa una asimilación total a la música del arte occidental.

Por Tina Frühauf