El músico polaco Adam Kopycinski nació el 5 de agosto de 1907. Ocupó el puesto de director de la orquesta de hombres en Auschwitz. Kopycinski se unió a la orquesta en 1942, cuando todavía era dirigida por Franz Nierychlo. Cuando Nierychlo se marchó para unirse al ejército alemán, la orquesta quedó sin líder y se llevó adelante una competencia entre tres polacos que se habían "presentado" para el prestigioso cargo. Kopycinski había conducido previamente varias presentaciones y ensayos en lugar del impopular Nierychlo y era muy querido por los otros miembros. Obtuvo el puesto y lo conservó hasta que la orquesta se disolvió.

El cambio de director jugó en beneficio de los músicos, ya que Kopycinski hizo todo lo posible para mejorar su situación. Uno de sus mayores éxitos fue el permiso que obtuvo para liberarlos de sus tareas externas, lo que les permitía concentrarse en la composición de música. Durante su primer año como director, la orquesta creció y llegó a tener 120 miembros, principalmente polacos, checos y soviéticos. En otoño de 1944, la mayoría de los prisioneros polacos que no eran judíos fueron trasladados a Alemania pero el director se quedó. Esta deportación dejó un gran vacío en la banda y, bajo la presión de satisfacer las demandas musicales de las SS, por primera vez le permitieron a Kopycinski que admitiera judíos. Esta orquesta recortada se ocupaba principalmente de tocar música de marcha en las puertas del campo. 

Kopycinski luchaba con el dilema moral de dirigir una orquesta en un campo de exterminio. Como el hombre a cargo de las audiciones, lo perseguía el hecho de que siempre había más solicitantes que puestos; sabía que rechazar a un músico podría significar su muerte. Por otra parte, no sólo elegir a los miembros era una tarea desafiante, sino también el hecho en sí de tocar música en Auschwitz. La música misma a veces le ofrecía a los músicos una especie de alivio temporal, y Kopycinski sentía que, a medida que la orquesta se ampliaba y mejorada, desarrollaba una dinámica musical que excedía el control de las SS. En una oportunidad, consumido por la desesperación de haber sido forzado a tocar en la ejecución de un recluso, se sentó en el piano y tocó enérgicamente el Estudio Revolucionario de Chopin. Sin embargo, si bien este tipo de gestos eran peligrosos, por supuesto tenían un impacto limitado. 

Después de la guerra, Kopycinski se convirtió en fundador y director de la Orquesta Filarmónica de Wroclaw. Hasta el día de su muerte, el 3 de octubre de 1982, recordó a todos los hombres que habían tocado en su orquesta y también que 

se podría haber creado una orquesta sinfónica gigantesca con aquellos que nos dejaron para su descanso eterno. Y por lo tanto, nosotros, los músicos, nunca debemos olvidarnos de los que cayeron en sus puestos.

 

Referencias

Fackler, G., 2000. "Des Lagers Stimme"– Musik im KZ. Alltag und Häftlingskultur in den Konzentrationslagern 1933 bis 1936, Bremen: Temmen.  

Fackler, G., 2003. “We all feel this Music is infernal ...”: Music on Command in Auschwitz. In D. Mickenberg, C. Granof, & P. Hayes, eds. The Last Expression. Art and Auschwitz. Chicago: Mary and Leigh Block Museum of Art, Northwestern University., pp. 114-125.  

Knapp, G., 1996. Das Frauenorchester in Auschwitz, Hamburg: von Bockel.