Una escena de la producción teatral ‘Humor und Melodie', interpretada por el “Grupo teatral del campo de Westerbork' y protagonizada por Camilla Spira, bajo la dirección de Max Ehrlich. 27 de septiembre de 1943. Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (15200). Cortesía de los archivos fotográficos Yad Vashem.
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A principios de 1930, en la cima de su carrera, Camilla Spira era una estrella del mundo cinematográfico. Parecía que había nacido para ser una estrella: su padre, Fritz Spira, era uno de los mejores actores del cine mudo alemán, su madre, Lotte Spira, también era una actriz exitosa, y su única hermana se convertiría en una de las estrellas de la industria del cine de Alemania Oriental después de la guerra. En lo último que Camilla y su marido pensaban era en los orígenes judíos de su padre. Cuando los nazis llegaron al poder, Spira no quería dejar Alemania porque estaba convencida de que Hitler no duraría en el poder por más de un par de años. Si bien no tenía problemas económicos por aquel entonces, Camilla quería actuar, y comenzó a trabajar para la Kulturbund. De repente, sólo había judíos entre su público. En 1938, ella y su marido tenían pensado hacer un corto viaje de negocios hacia los Estados Unidos. Según Spira, ellos eran las únicas personas del barco holandés que querían volver a Alemania. No se quedó con una buena impresión luego de su estadía en los Estados Unidos, ya que no estaba preparada para la segregación y el sentimiento anti-inmigrante que allí encontró.  Por lo tanto, pensó que podría volver a casa, a Alemania.

Sin embargo, durante el viaje de retorno, la familia se enteró por radio del pogromo de la Kristallnacht. Estaban conmocionados por lo que escucharon: quema de sinagogas y humillación pública de judíos, sumado a redadas y deportaciones masivas. A pesar de que ya habían enviado su equipaje a Berlín, decidieron quedarse en Holanda. Sin embargo, la seguridad que allí encontraron fue temporaria, y eventualmente, en 1943, fueron trasladados al campo de tránsito de Westerbork. Allí Spira volvió a actuar para públicos judíos y, por un breve lapso de tiempo, los ayudaba a olvidarse de la realidad que los rodeaba.

En Westerbork, Spira trabajó con muchos de los grandes artistas de cabaret encerrados en el campo, incluyendo a Max Ehrlich y Willy Rosen. Ya reconocida por su carrera en cine y en teatro, Spira tuvo mucho éxito interpretando las canciones de sus películas y revistas populares. El público

se reía y aplaudía – era como si estuviéramos en Berlín, en Kurfurstendamm. De pronto estábamos en un lugar completamente distinto. Imposible de imaginar...  La gente ahí se olvidaba de todo en esas dos horas.

Esta ‘carrera’ en Westerbork iba a durar poco. Amigos no judíos lograron comprar la libertad de la familia el mismo año que llegaron al campo (coincidió con el año en que murieron sus padres; su padre en manos de los nazis). Además de los suculentos sobornos que les pagaron a los oficiales adecuados, el encanto escénico de Spira ayudó para que eventualmente los liberaran. En octubre, la actriz hizo su actuación de despedida en Westerbork.

Finalmente, Spira y su marido pudieron volver a Alemania. En 1947 volvió a Berlín, donde construyó una carrera exitosa en el cine de Alemania Oriental y de Alemania Occidental. Su carrera duró hasta los años 1990 e incluyó docenas de películas y actuaciones en televisión. Falleció en Berlín en 1997, a los 92 años.

Referencias

Broder, H.M. & Geisel, E., 1992. Premiere und Pogrom: Der Jüdische Kulturbund 1933-1941, Berlin: Siedler.  

Jelavich, P., 2001. Cabaret in concentration camps. In Theatre and war, 1933-1945: performance in extremis. Balfour, Michael (Ed). New York: Berghahn Books.  

Rhode-Juechtern, A. & Kublitz-Kramer, M. eds., 2004. Echolos: Klangwelten verfolgter Musikerinnen in der NS-Zeit, Bielefeld: Aisthesis-Verlag.  

Stompor, S., 2001. Judisches Musik- und Theaterleben unter dem NS-Staat, Hannover: Europaisches Zentrum fur Judische Musik.