En la primavera de 1943 llegó la orden al campo de mujeres de Birkenau de que había que organizar una orquesta de mujeres. Zofia Czajkowska decidió postularse como voluntaria. La profesora de música polaca había llegado a Auschwitz el 27 de abril de 1942 con un transporte desde su ciudad natal de Tarnów y pasó su primer año en el campo en la miseria. Dado que le asignaban los trabajos físicos más agotadores, estaba en un estado de debilidad física y mental. A pesar de que carecía de educación formal como directora de orquesta, se convirtió en la organizadora y directora original de la orquesta de mujeres de Birkenau (el único conjunto musical femenino oficial que los nazis armaron dentro de su vasto sistema de campos, guetos y prisiones).

Además de su formación musical, se rumoreaba que Czajkowska afirmaba estar relacionada con Tchaikovsky. De cualquier manera, se ganó el puesto de líder de la orquesta. Se sentía abrumada y agotada por el trabajo, pero también tenía algunos privilegios. Frente a la tarea de armar una orquesta de la nada, inmediatamente reunió a dos mujeres que habían llegado en su transporte. En esas primeras semanas, sólo tenían guitarra, mandolina y percusión para hacer música, y adquirían sus instrumentos y partituras de la orquesta de hombres del campo principal de Auschwitz. En esos primeros días, las integrantes de la orquesta estaban distribuidas en diferentes barracas y comandos de trabajo; por lo que todas tenían horarios divergentes y rara vez se podían juntar para un ensayo completo. 

Los funcionarios del campo comenzaron a enviarle a la directora de orquesta todas las recién llegadas que tenían educación musical o que sabían tocar un instrumento. Sin embargo, la banda siguió siendo pequeña hasta que en mayo las judías fueron admitidas. Las integrantes provenían de muchos países, incluyendo Grecia, Polonia, Alemania, Ucrania y Bélgica. Para entonces tenían una serie de instrumentos más amplia. El repertorio de la orquesta era bastante limitado en cuanto a las partituras disponibles, el conocimiento de la directora de orquesta y los deseos de las SS. La orquesta tocaba principalmente canciones de marcha alemanas, como así también canciones folclóricas y militares polacas que Czajkowska sabía de memoria. 

En junio de 1943 la orquesta comenzó con su tarea principal de tocar en la puerta del campo para la llegada y la salida de los comandos de trabajo femeninos. Las mujeres que tocaban tenían que llegar temprano a sus puestos en la entrada del campo para instalarse y quedarse hasta tarde. No las liberaban de las asignaciones de trabajo habituales ni de su tarea musical cuando llovía o había mal tiempo. Como contaban con una reducida cantidad de obras para tocar, simplemente las repetían una y otra vez a medida que las filas de reclusas pasaban marchando. A veces tocaban por varias horas. También tocaban para los prisioneros enfermos de la enfermería y en ocasiones les encargaban que tocaran cuando llegaba gente nueva o durante las selecciones. 

Czajkowska claramente se dedicó a su orquesta. De vez en cuando trató de salvarle la vida a las mujeres aceptándolas en la orquesta, incluso si no tenían la habilidad musical adecuada. También hizo un gran esfuerzo por mejorar la situación de las mujeres de su orquesta: consiguió un permiso para que todas fueran enviadas a la Barraca 4 y obtuvieran asignaciones de trabajo más fáciles. A pesar de ello, su sucesora, Alma Rosé (violinista y directora de orquesta) tuvo una mejor reputación y reemplazó a Czajkowska en agosto de 1943. En ese momento, Czajkowska fue designada como responsable de barraca y ayudó a Rosé a comunicarse con las mujeres polacas de la orquesta, ya que Rosé no hablaba su idioma. Ciertamente, bajo la batuta de Czajkowska la orquesta no alcanzó el nivel de excelencia musical que logró con Rosé. Sin embargo, después de su traslado, Czajkowska fue recordada por varias integrantes de la orquesta como una líder comprometida que hizo todo lo posible por crear una comunidad musical en condiciones prácticamente imposibles. 

Referencias

Knapp, G. (1996). Das Frauenorchester in Auschwitz. Hamburg, von Bockel.

Lasker-Wallfisch, A. (1996). Inherit the Truth 1939-1945. London, Giles de la Mare.

Newman, R. and K. Kirtley (2000). Alma Rosé: Vienna to Auschwitz. London, Amadeus Press.