Henry Meyer playing violin in Yad Vashem at the 50th anniversary of the liberation of Auschwitz in 1995. Photo: SAAR YAACOV, GPO.

Enfermo y agotado, Henry Meyer, de veinte años de edad, yacía en una camilla de la enfermería de Auschwitz. Sus padres habían sido deportados y su único hermano había fallecido en Auschwitz. El joven comenzó a hablar con el médico-prisionero que se ocupaba de los reclusos, quien pronto se dio cuenta de que Meyer era el niño prodigio que había visto tocar años atrás en Breslavia. Antes de que las SS llegaran a las barracas para hacer las selecciones, el médico cambió el número de identificación de Meyer con el de un cadáver cercano y llevó el violinista enfermo a un rincón escondido. De esa manera, Henry Meyer se salvó de una muerte casi segura y fue trasladado poco después a Birkenau, donde tocó en la orquesta. Después de breves períodos en otros campos y de sobrevivir a una marcha de la muerte, eventualmente logró emigrar a los Estados Unidos. Allí se convirtió en uno de los miembros fundadores del renombrado LaSalle Quartet y trabajó como profesor de música en la Universidad de Cincinnati por más de 25 años.

Henry Meyer nació en 1923 en el marco de una próspera familia judeo-alemana. Considerando que su madre y su hermano tocaban el piano y que su padre tocaba el violín y la viola, no era de extrañar que el joven prodigio soñara con ser músico de cámara profesional. Cuando los nazis llegaron al poder, muchos de los amigos judíos de Meyer comenzaron a huir del país, y los nazis se apoderaron de la mayoría de sus pertenencias y los dejaron en una situación financiera precaria. Les escribieron a parientes lejanos de los Estados Unidos para pedirles ayuda financiera que les permitiera emigrar pero estos se negaron aduciendo que ellos mismo tenían sus propias limitaciones financieras. En ese momento, los Meyer no estaban demasiado preocupados, ya que pensaban (como la mayoría de los judíos alemanes) que la amenaza nazi desaparecería en un año o en dos. 

Sin embargo, las nuevas regulaciones antisemitas tuvieron un impacto inmediato en la educación musical de Henry Meyer. Se vio obligado a abandonar la escuela y por poco tiempo consiguió clases particulares con un concertino del teatro de la ópera. Como no pudo continuar con sus estudios exitosamente en Alemania, en 1936, Meyer fue enviado a Praga por dos años. El joven violinista volvió a Dresde el 9 de noviembre de 1938 por una actuación en un concierto de la Asociación Cultural Judía (“Jüdischer Kulturbund”); casualmente la noche del conocido pogromo Kristallnacht. Rápidamente fue arrestado y enviado al campo de concentración de Buchenwald. No obstante ello, después de varias semanas en el campo, fue liberado. Luego Meyer se mudó a Berlín, donde fue aceptado en la orquesta de la Kulturbund. 

Después de la disolución de la Kulturbund, y antes de regresar a Dresde con su familia, Meyer tuvo varios trabajos en fábricas de Berlín. Dos semanas más tarde, en enero de 1942, sus padres fueron deportados a Riga, donde su madre falleció. Su padre sobrevivió al gueto y al traslado a Dachau, pero allí murió varios meses antes de que el campo fuera liberado. Meyer y su hermano permanecieron un año en Dresde, donde obtuvieron trabajos de poca importancia en fábricas de armamentos y donde eran sometidos a redadas aleatorias y brutales por parte de las SS.

En 1943, los jóvenes fueron deportados a Auschwitz. Hacinados en vagones de carga sin comida ni agua, y tras palizas regulares por parte de los soldados, al llegar al campo fueron sometidos a una selección. Unas pocas semanas después de su llegada, el hermano de Meyer desapareció, un indicio seguro de muerte. Henry se enfermó y fue enviado a la enfermería, la última parada antes del crematorio. Luego llegó el afortunado acto de salvación. 

Por ser músico pronto fue trasladado a Birkenau, donde lo designaron a la orquesta. Era un violinista capacitado. No sólo tocaba las marchas que les pedían a los músicos cuando los prisioneros iban hacia su trabajo y cuando volvían, sino también música de jazz y swing que las SS exigían durante sus fiestas nocturnas. Al reflexionar sobre su formación musical pre-nazi y sobre su época en la Kulturbund, Meyer dijo con cierto cinismo de su tiempo en Birkenau: "ésa fue mi tercera carrera musical y así logré sobrevivir". 

En el otoño de 1944, cuando el Ejército Rojo se estaba acercando al campo, Meyer fue trasladado a Sachsenhausen por unos días, luego a Buchenwald por dos días, y luego a Ohrdruf, un pequeño campo satélite. En la marcha de la muerte de retorno a Buchenwald en los últimos días de la guerra (primavera de 1945), logró escapar junto con otros tres compañeros prisioneros. Meyer se escondió en el bosque por siete días y finalmente huyó hacia el frente norteamericano, donde lo trataron bien. Pronto lo enviaron a París, donde permaneció durante tres años a la espera de realizar su sueño de emigrar a los Estados Unidos. En 1948 recibió una beca para ir a la Escuela de Música Juilliard, donde estudió durante un año y conoció a los músicos que luego formarían con él LaSalle Quartet.

Inmediatamente después de formar el cuarteto en 1949, los jóvenes recibieron un puesto grupal en la residencia de la Universidad de Colorado. Cuatro años más tarde se trasladaron a la Universidad de Cincinnati, donde Henry Meyer trabajó por más de 25 años.

Referencias

Broder, H.M. & Geisel, E., 1992. Premiere und Pogrom: Der Jüdische Kulturbund 1933-1941, Berlin: Siedler.  

Meyer, H., 1993. Musste da auch Musik sein? Der Weg eines Geigers von Dresden über Auschwitz nach Amerika. In H. Heister, C. M. Zenck, & P. Petersen, eds. Musik im Exil: Folgen des Nazismus für die Internationale Musikkultur. Frankfurt/ M.: Fischer, pp. 29-40.  .