Es imposible calcular cuántos grandes artistas estuvieron entre las víctimas de la última guerra. Sin embargo, se sabe que Joseph Schmidt de 38 años fue uno de ellos.

Schmidt nació en 1904 en Davideny, Buchavina, Rumania, en el marco de una familia de granjeros. Si bien su madre aceptaba el hecho de que Joseph iniciara una carrera musical, su padre estaba en contra. A raíz de la Primera Guerra Mundial, Schmidt se trasladó con sus padres a Czernowitz, donde a muy temprana edad fue nombrado cantor. También allí, a los 20 años, hizo su primera presentación pública como cantante de concierto.

Cuando tenía 24, Leo Engel (su tío), que era un director reconocido, logró que se presentara en Berlín. Permaneció allí por un tiempo ya que gracias a su gran talento consiguió un puesto de cantor en la sinagoga Adas Yisroel. Cuando se estableció, sus conciertos gradualmente tomaron forma. Por lo general, había una parte de música litúrgica y otra de canciones napolitanas y arias operísticas. Era un gran pianista y con frecuencia hacía su propio acompañamiento.

Sin embargo, fue lamentable que una voz tenor de tal brillo y calidad proviniera de una persona con menos de un metro y medio de altura. Cuando el director de la orquesta Leo Blech lo escuchó cantar por primera vez, se conmovió profundamente: "Lástima que no sos pequeño", dijo. "Pero soy pequeño", dijo Schmidt. “No, no sos pequeño, sos demasiado pequeño”, respondió Blech. Si bien la estatura le impidió a Schmidt llegar a la ópera, hubo otras opciones para su talento. Apareció en varias películas y realizó muchas presentaciones en radio. En 1934 logró ir a Palestina, donde dio una serie de conciertos de música litúrgica.

Cuando estalló la guerra, Schmidt se fue a Francia y se estableció en la zona no ocupada. Cuando Francia fue derrotada, viajó a Suiza, donde llegó prácticamente sin dinero. Si bien tenía una visa estadounidense y era muy conocido, fue encerrado como inmigrante ilegal. Lamentablemente su salud se deterioró mientras estuvo en el campo de Gierenbad, cerca de Hindwhill, y por la falta de atención médica falleció el 16 de noviembre de 1942. Fue enterrado en el cementerio de Friezenberg, cerca de Zurich, y se sabe que los 350 reclusos del campo asistieron a su funeral en desacato a la autoridad.

Por Rabbi Geoffrey L. Shisler