La artista polaca Katarzyna Mateja fue encerrada en un campo de concentración por su resistencia patriótica a la ocupación nazi. Katarzyna Kawurek nació el 22 de marzo de 1920 y creció en el pueblo de Radzionków de Baja Silesia. Tuvo una infancia feliz y, cuando terminó la escuela secundaria, buscó empleo como secretaria y trabajó eventualmente en un bufete de abogados. Cuando estalló la guerra, se convirtió en un miembro activo de la resistencia y, en octubre de 1941, a los 21 años, fue arrestada por ayudar al movimiento clandestino polaco y enviada al pequeño campo de Myslowice por seis meses.

El 25 de abril de 1942, Mateja fue trasladada a Ravensbrück como prisionera política. Al principio de su encarcelamiento, le asignaron trabajos sin sentido y físicamente agotadores y cayó en una depresión profunda. Después de varias semanas, sin embargo, le asignaron el departamento de sastrería; un trabajo relativamente "bueno", ya que tenía menos demandas físicas y se llevaba a cabo en un lugar cerrado. A pesar de la relativa comodidad de su puesto, la violencia la rodeaba. El jefe de la división era un hombre violento llamado Gustav Binder y los prisioneros cantaban un estribillo sobre él: "El peor negrero [Leuteschinder] de todos ellos siempre será Gustav Binder". 

Mateja solía enseñar canciones nacionalistas a otros internos polacos. El placer y la camaradería que surgía de cantar todos juntos fue uno de los pocos recuerdos positivos que le quedó del tiempo que pasó en el campo: "Con el canto se puede decir todo, el gran amor que tenemos por nuestra tierra, nuestras familias y mucho más". Ella y otros prisioneros de vez en cuando escribían canciones humorísticas sobre la vida en el campo. 

Mateja era joven y sedienta por aprender y buscó la compañía de intelectuales mayores entre los prisioneros polacos. En el invierno de 1941 organizó un grupo secreto de jóvenes llamado 'Mury', cuya membresía eventualmente contó con 150 mujeres. Estas mujeres estaban subdividas en siete grupos más pequeños y se pasaban información sobre el progreso de la guerra, las condiciones del campo o simplemente información privada acerca de sus familias y sus vidas. Durante las reuniones, las mujeres cantaban su himno nacional o canciones de sus grupos de jóvenes polacas. De hecho, uno de los principales objetivos del grupo, además de facilitar la transición de los nuevos reclusos a la vida del campo, era intercambiar y memorizar canciones folclóricas. Esto contribuyó para crear un sentido de comunidad compartida y también tenía un objetivo práctico: la documentación. Uno de los internos, por ejemplo, escribió una canción sobre el grupo y sus orígenes llamada "La marcha de las Mury”. Los miembros memorizaron la canción y la cantaban a la noche en las barracas o mientras marchaban para ir a trabajar. Debido a la ausencia de papel y lápiz, y el peligro de que los materiales escritos fueran descubiertos en su poder, las reclusas a menudo componían música de esta manera para informar a las demás y recordar la información importante.

En la primavera de 1945, el grupo comenzó a disolverse lentamente, ya que la vida en el campo se tornó cada vez más caótica y los prisioneros eran constantemente transferidos a otros campos. El 29 de abril 1945, Mateja fue enviada a una de las infames marchas de la muerte fuera del campo. Si bien tuvo que luchar contra las bajas temperaturas, se las arregló para esconderse en un bosque. El 3 de julio de 1945, después de varios meses de andar, llegó a su ciudad natal. Tal era la fuerza de los lazos que mantuvieron a los prisioneros polacos en grupo, que las sobrevivientes de Mury todavía se reúnen cada año para intercambiar información, rezar en conjunto y, por supuesto, cantar.

Referencias

Knapp, G., 2003. Frauenstimmen: Musikerinnen erinnern an Ravensbrueck, Berlin: Metropol-Verlag.