Stancl Karel fue uno de los tantos poetas, músicos y artistas estudiantes checos que llegó a Sachsenhausen  en noviembre de 1939. El joven Stancl era violinista y compositor amateur y se convirtió en miembro del grupo musical popular 'Sing Sing Boys' (el nombre era un juego de palabras del verbo alemán "sing" (cantar) y la famosa prisión norteamericana, Sing Sing). Si bien el grupo estaba compuesto en su totalidad por aficionados, se convirtió en una importante fuerza cultural en Sachsenhausen. Tanto para los cantantes como para los oyentes,

era increíble el poder que tenía nuestro canto, cómo ayudaba a que las cosas fueran un poco más humanas en esas condiciones y momentos inhumanos. Nuestras canciones eran como un bálsamo para nuestras almas heridas.

Cuando Stancl llegó a Sachsenhausen, contaba con un amplio repertorio de teatro y canciones de arte que representaba con un compañero de estudios checo. También era violinista y tocaba como segundo violín junto a Bohumír Červinka en un cuarteto de cuerdas del campo. Su participación en ‘Sing Sing Boys’ comenzó en 1941. Stancl arreglaba melodías para el grupo, que habitualmente componía para cuatro voces. Como los prisioneros no tenían acceso a los instrumentos, los imitaban a través de su canto. Los textos eran satíricos y divertidos e incluían muchas canciones recientemente compuestas sobre la vida cotidiana en el campo. El desempeño del conjunto mejoró y por consiguiente su popularidad creció. Fue muy querido especialmente entre los reclusos más jóvenes. El repertorio original de las populares canciones de arte y de baile checas se fue ampliando gradualmente e incluyó canciones en francés, inglés, alemán, polaco y español, lo que aumentó la popularidad del grupo entre los prisioneros que no eran checos también. El grupo también interpretaba canciones que se burlaban y criticaban directamente al régimen nazi. A pesar de ello

las canciones críticas anti-fascistas y las parodias no superaban el 10% del repertorio de Sing Sing Boys... su importancia y eficacia eran extraordinariamente grandes; pensábamos que eran el corazón del repertorio. Si bien era muy peligroso para nosotros, cantábamos las canciones con frecuencia y con el mayor de los entusiasmos. Todos los prisioneros checos sabían las canciones. Ellas eran parte de nuestras canciones de protesta más fuertes.

Durante las presentaciones, el grupo Sing Sing Boys contaba con el apoyo de funcionarios; mientras que los guardias de las SS no sabían de las mismas.

Karel Stancl sobrevivió a sus años de internamiento nazi y publicó sus memorias en la República Checa en 1993. Su libro describe su convicción en el poder de la música: "Cantábamos porque nosotros lo necesitábamos y porque los demás nos necesitaban". 

Referencias

Kuna, M. (1993). Musik an der Grenze des Lebens: Musikerinnen und Musiker aus Böhmischen Ländern in Nationalsozialistischen Konzentrationslagern und Gefängnissen. Frankfurt am Main, Zweitausendeins.

Fackler, G. (2000). "Des Lagers Stimme" - Music im KZ: Alltag und Häftlingskultur in den Konzentrationslagern 1933 bis 1936. Bremen, Temmen.