La destrucción de la cultura idish europea en el Holocausto tuvo un claro impacto en la canción idish: las raíces culturales de este variado repertorio fueron arrasadas y las colecciones de canciones fueron destruidas, al igual que sus cantantes. No obstante ello, la canción idish de hoy en día continúa creciendo y desarrollándose en contextos diversos, desde pequeños clubes culturales hasta importantes escenarios de conciertos, y abraza estilos musicales que van desde klezmer hasta hip hop.

En la actualidad, alrededor de 700.000 personas hablan idish, la mayoría de ellos en comunidades judías ortodoxas de los Estados Unidos, Israel y Europa. Sin embargo, desde los años 60’, se generó mucho interés en el idish como ‘herencia’ entre los jóvenes, principalmente entre aquellos judíos no observantes de Norteamérica. Entre los que hoy cantan en idish hay amateurs y profesionales, religiosos y no religiosos, gente que nació rodeada de idishes y aquellos que no conocen a ninguno, personas que asocian el idish directamente con sus propias raíces y aquellas que simplemente están interesadas en explorar otra tradición folclórica. Algunas actuaciones reflejan nostalgia por el shtetl (poblado) de Europa Oriental y otras usan la canción idish como herramienta para crear sueños con miras al futuro de la cultura judía de la diáspora del siglo XXI.

Actitudes cambiantes hacia la canción idish

Durante las primeras décadas del siglo XX, algunos folcloristas judíos europeos intentaron juntar, clasificar y publicar canciones en idish, particularmente canciones populares. Luego del Holocausto, los folcloristas que sobrevivieron continuaron con esta labor enérgicamente y reconocieron el valor de la canción idish como reflejo de la vida de un pueblo destruido trágicamente. Inmediatamente después de la guerra, se comenzaron a  recolectar materiales folclóricos en los campos de refugiados. Dichas iniciativas fueron llevadas a cabo por agencias históricas que buscaban registrar testimonios relacionados con las atrocidades del Holocausto. El folclorista Shmerke Kaczerginski, litógrafo y compositor que había sido encarcelado en el gueto de Vilna antes de vivir con un grupo partisano en los bosques de Bielorrusia, preparó un libro de 236 canciones (algunas con anotaciones musicales) de los guetos y los campos, que fue publicado por la Confederación Pro-Cultura Judía de Nueva York en 1948.

En paralelo con la recolección de canciones en idish, se llevaron a cabo una gran cantidad de grabaciones documentales de las décadas de la posguerra, preservando las voces de los cantantes individuales. Entre ellos se encuentran Majer Bogdanski, Arkady Gendler, Mariam Niremberg y Lifshe Schaechter-Widman. Además de estas grabaciones profesionales, muchos miembros del público también participaron de los proyectos de grabación: en los años 70’, el YIVO (Instituto Científico Judío, establecido en Nueva York) inició un proyecto de canciones folclóricas, a través del cual le pedía a la gente que reuniera canciones de inmigrantes de habla idish de Norteamérica.

Si bien el idish como idioma hablado disminuyó después de la Segunda Guerra Mundial, entre 1945 y 2001 se publicaron más de 130 cancioneros nuevos con canciones exclusivamente en idish o con una gran cantidad de material en idish (dicha cifra se basa en las principales colecciones de las bibliotecas de Nueva York y Londres). La mayoría son colecciones que ofrecen un resumen de las típicas canciones en idish, producidas para usar en el hogar o en la comunidad, y que responden al deseo de un amplio público por involucrarse con este repertorio. Estos libros tienden a juntar material de origen variado (por ejemplo, canciones de teatro, canciones de arte, canciones políticas, canciones folclóricas y canciones religiosas) y así se refuerza la idea de que la canción idish de alguna manera resume la historia de la cultura idish. Frecuentemente, los compiladores de estos cancioneros también embellecen este relato con fotografías, anécdotas y explicaciones de las canciones. Si bien esta información suele ser valiosa, en ocasiones promueve una visión extremadamente nostálgica o sentimental de la cultura idish. Es importante recordar que en la Europa Oriental de la preguerra estas canciones representaban contextos de actuación y repertorios muy diferentes: la idea de una única categoría de “canción idish” es mucho más reciente.

En los últimos años, aumentó el interés académico por la canción idish: además de nuevas investigaciones, recientemente se tradujeron y se reimprimieron varias colecciones de la preguerra, incluyendo aquellas del folclorista soviético Moshe Beregovski. Otros folcloristas intentaron grabar, publicar e incluso representar canciones en idish. Además de publicar “Las voces de un pueblo” (un estudio extenso de la canción idish), la folclorista canadiense Ruth Rubin (nacida en 1906) reunió, representó y publicó canciones en idish y también grabó varias de ellas, incluyendo una canción de la época del Holocausto.

Interpretación

Muchos contextos en los cuales se presentan canciones en idish hoy en día en los Estados Unidos tienen sus orígenes en la cultura idish de la preguerra, que prosperó luego de la llegada de Europa de miles de inmigrantes judíos de habla idish a principios del siglo XX. Si bien se llevan a cabo actividades culturales idish en muchas ciudades del mundo, Nueva York continúa siendo un centro cultural. Allí, el teatro idish Folksbiene sigue creciendo bajo la dirección musical de Zalmen Mlotek; el periódico semanal Der Forverts (Avance) publicado en idish y el programa de radio Forverts Sho (Hora de avance) transmitido en idish incluyen características típicas de la canción idish. Varios coros idish se juntan y se presentan con frecuencia. Las canciones también constituyen un aspecto fundamental en la enseñanza del idish hoy en día (hay canciones en libros de texto idish) y habitualmente los grupos culturales idish generan encuentros de canto en muchas ciudades de los Estados Unidos, Israel y otros países.

En Norteamérica, algunos artistas de la canción idish de la posguerra eligieron seguir caminos forjados por sus antecesores. A mediados del siglo XX, el comediante judío Mickey Katz grabó muchas parodias en inglés- idish  de las canciones populares norteamericanas para continuar con la tradición de la comedia idish que comenzó en Europa Oriental y se desarrolló en Norteamérica. Varias estrellas judías del mundo del espectáculo, incluyendo a Mandy Patinkin, representaron o grabaron canciones idish, a través de las cuales reconocieron su propia herencia judía y la contribución de los inmigrantes judíos hacia el desarrollo de la música de Broadway.

Sin embargo, desde 1980, el contexto más grande para la presentación pública de las canciones idish en los Estados Unidos y Europa fue el “resurgimiento klezmer”. En los años 70’, varios músicos judíos norteamericanos comenzaron a redescubrir repertorios judíos europeos que, en su gran mayoría, habían caído en desuso para mediados del siglo XX. Pasó de tener algunos grupos en sus comienzos hasta llegar a tener actualmente cientos de bandas (amateur y profesionales), no sólo en Norteamérica y Europa sino en otros lugares también. Anualmente, se llevan a cabo varios ‘campos’ klezmer en los Estados Unidos y Europa, que ofrecen clases de música idish.

Si bien en el mundo antiguo (en Europa Central y Oriental de la preguerra) el término ‘klezmer’ (que significa instrumento o músico) se aplicaba específicamente a los músicos judíos profesionales ambulantes, el resurgimiento lo convirtió en un término abarcativo en el que cayó la música idish de todo origen. A diferencia de los grupos klezmer puramente instrumentales de Europa de la preguerra, la canción idish es un componente clave de la música klezmer de hoy: la mayoría de las principales bandas klezmer incluyen un cantante o al menos trabajaron con uno. Al principio del resurgimiento, el material vocal incorporado con más frecuencia en el repertorio klezmer fue la canción idish comercial, en especial aquella grabada en 78 rpm por músicos inmigrantes de Norteamérica durante las primeras décadas del siglo XX. Los textos de esas canciones habitualmente analizaban la relación entre la vida del mundo antiguo y Norteamérica ‘moderna’ con humor irónico, un tema accesible entre el público judeo-norteamericano. A medida que avanzaba el resurgimiento, los músicos buscaban enfoques más sofisticados para el material de origen. Esto fue incentivado por la investigación histórica que muchos músicos llevaban a cabo y también por el deseo de involucrarse con temas más amplios de la cultura idish.

La canción adoptó un papel fundamental en la escena klezmer y otorgó un foro importante para la creatividad cultural y musical. Entre los cantantes más conocidos del resurgimiento klezmer se encuentran: Michael Alpert (banda Brave Old World), Judy Bressler (Klezmer Conservatory Band), Adrienne Cooper y Lorin Sklamberg (de la banda musical The Klezmatics).

La canción idish fuera de los Estados Unidos

En Israel, la cultura idish (incluyendo la canción) no progresó en las primeras décadas del Estado: el gobierno promovió una nueva cultura israelí con idioma hebreo para las culturas de la diáspora. No obstante ello, el resurgimiento de la cultura idish tuvo lugar en Israel a partir de 1980, gracias a una ley aprobada por el Knesset (Parlamento Israelí) en 1996 que incentivaba la conciencia pública de la cultura idish. Si bien pocos cantantes israelíes cantan en idish, la artista popular Chava Alberstein grabó muchos álbumes populares, incluyendo material en idish desde la década del 70’.

Desde 1980, el interés por la cultura judía aumentó en Alemania y en la Europa Oriental postcomunista. Después  de la opresión oficial por parte de gobiernos comunistas a los judíos soviéticos durante décadas, luego de la Perestroika se comenzó a establecer contacto entre los músicos judíos soviéticos y norteamericanos. Ahora anualmente se llevan a cabo una gran cantidad de talleres de música idish y festivales en Alemania, Polonia, Rusia y Ucrania.

La música idish no estaba totalmente ausente de la Europa Central en las décadas de la posguerra. Algunos artistas cantaban canciones en idish en Alemania Oriental, incluyendo a Lin Jaldati, una judía comunista de Ámsterdam que había dado conciertos ilegales de música idish durante la guerra, antes de ser deportada a varios campos de concentración. En 1952, se mudó a Alemania Oriental y continuó cantando en idish. Luego la siguieron otros miembros de su familia. En los años 60’ y 70’, algunas canciones idish también formaron parte de la cultura folclórica y estudiantil y estaban influenciadas por repertorios de cantantes como Joan Baez y el grupo de Alemania Occidental Zupfgeigenhansel. Se publicaron muchos cancioneros en idish en Alemania.

Desde principios de 1990, la gran escena musical idish, que generó muchas exitosas bandas locales klezmer, prosperó en Alemania y Europa Occidental, principalmente entre músicos que no eran judíos. Éste fue el objetivo de mucha especulación pública y académica, fundamentalmente con relación a cuestiones de autenticidad y propiedad musical. A pesar del gran entusiasmo público por “Cosas judías”, como observó Ruth-Ellen Gruber, “el recuerdo de los judíos y de la herencia judía tiene una carga emocional, ya sea por tabúes oficiales de la posguerra, políticas gubernamentales, el persistente antisemitismo, un sentido de pérdida sincero o cargo de conciencia.”

El resurgimiento klezmer europeo generó una importante y bienvenida fuente de empleo para los músicos idish norteamericanos, cuyas propias raíces judías y/o inmersión en la cultura judía contemporánea habitualmente contribuyeron con su condición de expertos visitantes. Debido a las raíces del idioma en el alto alemán medio, el idish es bastante comprensible para las personas de habla alemana, lo cual facilita la comunicación entre el artista y el público (prácticamente inexistente en Norteamérica por el idioma inglés). Esto fue explotado por cantantes idish norteamericanos y alemanes.

La canción idish religiosa

La comunidad judía ortodoxa de los Estados Unidos e Israel apoya a la extensa industria de la música popular, la cual produce música que refleja los valores religiosos de esta comunidad. Estos valores se plasman en los textos de las canciones y en la producción de música: las cantantes mujeres no aparecen en las grabaciones que son para un público mixto (si bien se realizaron varias grabaciones de mujeres). Las canciones en idish aparecen en muchas de estas grabaciones, que incluyen canciones con contenido religioso explícitamente y presentaciones nostálgicas de canciones viejas que reflejan la vida judía en la preguerra. Si bien esta música se comercializa dentro de la comunidad ortodoxa, las alternativas musicales frecuentemente reflejan tendencias del exterior: el artista Lipa Schmeltzer recientemente hizo incursiones en el hip hop idish. 

Rumbo actual

La canción idish todavía genera gran interés en la comunidad judía norteamericana. Para muchos, la canción es una incursión accesible hacia una experiencia más amplia de la cultura idish, una declaración de no asimilación y una expresión de raíces compartidas e identidad colectiva. Desde el resurgimiento klezmer, una nueva generación de gente joven creció rodeada de los sonidos de la canción y la música idish. No obstante ello, si bien algunos de la generación mayor del resurgimiento klezmer aprendieron idish en sus casas, esta cantidad todavía es menor en la generación siguiente y cada vez hay menos gente viva que recuerda la cultura idish tradicional de primera mano.

A pesar del entusiasmo, la pérdida irreversible del mundo cultural idish de la preguerra es una restricción fundamental para ahondar en la cultura e idioma idish disponibles para aquellos que optan por el idish en la actualidad. Esta falta de inmersión cultural y lingüística determinó el acercamiento de la nueva generación de artistas hacia el repertorio idish. Los artistas se volcaron al teatro y a repertorios de canciones populares, cuyo estilo es más cercano a la música norteamericana conocida, más que a las canciones folclóricas tradicionales, que requieren mucha atención hacia un estilo vocal adecuado. El declive de fluidez del idish también tuvo un gran impacto en la nueva composición. Aprender idish básico para entender las canciones puede llevar pocos meses de estudio; sin embargo, se requiere mucha más fluidez para escribir canciones nuevas y pocos jóvenes que se especializan el idish están optando por escribir canciones nuevas.

A pesar de ello, los artistas buscan continuamente nuevos acercamientos a materiales musicales. Hiphopkhasene de Solomon & SoCalled (2003) marca la llegada de una nueva generación de músicos en la escena musical idish. Se utiliza material vocal tanto en idish como en inglés como medio para debatir sobre la cultura idish contemporánea. 

 

Referencias

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