“Buchenwaldlied" fue tomada de la colección Boder del Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos. Cortesía de Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (www.ushmm.org).

En los inicios de Buchenwald, las autoridades organizaron una competencia para elegir la mejor canción del campo. La ganadora, que pasó a ser la canción oficial de Buchenwald (“Buchenwaldlied”), fue bien recibida tanto por los prisioneros como por los guardias que los obligaban a cantarla. Adaptada a una marcha enérgica, su estribillo entusiasta se focalizaba en la libertad que les esperaba a los reclusos más allá de los muros del campo. Para muchos prisioneros, el hecho de cantar la canción representaba un acto de resistencia: “Cuando llegaba la orden para que cantáramos, nuestros ojos se dirigían hacia el crematorio, de cuya chimenea salían llamas. Poníamos todo nuestro odio en la canción. A medida que se quemaba el carbón caliente, gritábamos el “libre” del estribillo para que resonara en el bosque”.