Texto manuscrito a color de la canción de 'Borgemoor' o 'Moorsoldatensong' del campo de concentración Börgemoor, 1933.

Extracto tomado del CD Memento: Gedenkkonzert 50 Jahre Befreiung KZ Mauthausen. Cortesía de Singkreis Mauthausen.

Alemán

Wohin auch das Auge blicket,
Moor und Heide nur ringsum.
Vogelsang uns nicht erquicket,
Eichen stehen kahl und krumm.

          Wir sind die Moorsoldaten
          und ziehen mit dem Spaten
          ins Moor!

Hier in dieser öden Heide
ist das Lager aufgebaut,
wo wir fern von jeder Freude
hinter Stacheldraht verstaut.

          Wir sind die Moorsoldaten ...

Morgens ziehen die Kolonnen
in das Moor zur Arbeit hin.
Graben bei dem Brand der Sonne,
doch zur Heimat steht der Sinn.

          Wir sind die Moorsoldaten ...

Heimwärts, heimwärts jeder sehnet,
zu den Eltern, Weib und Kind.
Manche Brust ein Seufzer dehnet,
weil wir hier gefangen sind.

          Wir sind die Moorsoldaten ...

Auf und nieder gehn die Posten,
keiner, keiner kann hindurch.
Flucht wird nur das Leben kosten,
vierfach ist umzäunt die Burg.

          Wir sind die Moorsoldaten ...

Doch für uns gibt es kein Klagen,
ewig kann’s nicht Winter sein.
Einmal werden froh wir sagen:
Heimat, du bist wieder mein.

          Dann zieh’n die Moorsoldaten
          nicht mehr mit dem Spaten
          ins Moor!

Español

Todo cuanto el ojo abarca
está desolado y sin emoción
Ni el canto de un pájaro nos levanta
Los robles desnudos nos dan temor.

Somos los soldados del pantano
con palas en la mano.
Somos los soldados del pantano
con palas en la mano.

Aquí, en este inhóspito brezal
El campo se ha erigido,
Lejos de cualquier felicidad
Detrás del alambrado quedamos escondidos.

Somos los soldados del pantano...

Por la mañana, hileras de trabajadores parten
Con destino a la turbera.
El sol nos quema mientras cavamos
Pero hacia casa, nuestros pensamientos navegan.

Somos los soldados del pantano...

Ir a casa, ir a casa, cada uno anhela,
A sus padres, sus esposas y a sus niños desea.
Muchos suspiramos
Mientras allí nos encierran.

Somos los soldados del pantano...

Los guardias nos vigilan sin cesar
¿Quién podría escapar?
Huir es la muerte segura;
muy custodiado, el fuerte está.

Somos los soldados del pantano...

De nada nos sirven los lamentos
El invierno pronto terminará
Llegará el día en que gritemos contentos
Por fin, patria, mía una vez más.

Ya no habrá más soldados
sufriendo en el pantano.
Ya no habrá más soldados
sufriendo en el pantano.

Grabación de archivo de 'Moorsoldatenlied' (en francés) de la colección de David Boder. Cortesía del Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos.

"Börgermoorlied" (Canción de Börgermoor), también conocida como “von de Lagerlied Börgermoor” (Canción del campo de Börgermoor), no sólo es un de las primeras canciones que se crearon dentro de un campo de concentración, sino que es la más famosa de todas. Fuera de Börgermoor, este himno de campo de concentración se conoció con distintos nombres, como "Moorsoldatenlied", “Lied der Moorsoldaten”, “Die Moorsoldaten”, o por el principio del estribillo “Wir pecara se muere Moorsoldaten” (Somos los soldados de la turbera). En su versión en inglés se hizo famosa como “Song of the Peat Bog Soldiers” y en francés como “Le Chant des Marais".

La “Canción de Börgermoor” fue creada en Börgermoor en 1933. Contrario a la creencia popular, la creación de la canción no se llevó a cabo de forma espontánea ni colectiva. Más bien, como dijo Rudi Goguel, fue una “canción de protesta consciente de la resistencia contra sus opresores”. La letra fue escrita por el poeta proletario Johannes Esser, un minero del Ruhr. Luego el actor y director Wolfgang Langhoff reescribió algunos fragmentos y extendió el estribillo. Por último, el vendedor Rudi Goguel compuso la melodía. Langhoff posteriormente escribió un relato de cuando estuvo en Börgermoor intitulado Die Moorsoldaten (Los soldados de la turbera). Exageró algunos pasajes para causar un efecto dramático y mantuvo en el anonimato el nombre de los prisioneros que todavía permanecían encarcelados. Todo esto, por supuesto, contribuyó con el estatus legendario de la 'Canción de los soldados de la turbera'. En su relato, Langhoff sugirió que la idea original de crear la canción surgió de él. Se acercó Esser y dijo:

-¿Podrías escribir una canción que podamos cantar todos juntos en el campo? Verás, no puede ser una canción que las SS puedan prohibir. Debe estar relacionada con nuestro campo y con nuestras familias allá, en casa. Una canción de casa pero no tan nostálgica como ‘me encantaría volver a casa'.

-Seguro, puedo hacer algo así -respondió el camarada con cuidado-. Me dedicaré a ello y luego te acercaré la letra a tu barraca en una semana.

Luego de editar la letra, Langhoff le dio a Goguel (experimentado en música) la tarea de componer una melodía apropiada. Goguel conocía a Langhoff de una época anterior a su encierro. En 1930, Langhoff lo invitó a unirse al Partido Comunista y él vio a Langhoff como un modelo para su trabajo con la unión revolucionaria comunista. Goguel incluso simuló una herida para poder pensar mejor cómo musicalizar la letra. Esa "herida" le proporcionó la calma necesaria durante la agitada rutina diaria del campo. Según sus propias palabras, escribió la canción “en el más estricto secreto” durante su “estadía intencional de tres días en el hospital de prisioneros”. En sólo dos noches, escribió la música a cuatro voces para el coro masculino en un papel introducido de contrabando en el campo, y escribió la melodía con la ayuda de una guitarra proporcionada por los otros prisioneros. Una vez terminada la canción, la ensayó en secreto con los trabajadores, que cantaban en el baño de la barraca ocho. Sin embargo, sólo podían cantar en voz baja mientras otros prisioneros se mantenían alertas para poder advertirles sobre cualquier guardia de las SS que se aproximara.

Dos semanas después de terminar la composición musical, el 27 de agosto 1933, la canción se estrenó como parte del "Circus Konzentrazani". Goguel lo describió de la siguiente manera:

Los dieciséis cantantes, mayormente miembros del coro obrero de Solinger, marcharon con las palas sobre los hombros y llevaban sus uniformes verde policía (nuestros uniformes de prisionero de aquel entonces). Yo encabezaba la marcha. Vestía un equipo azul y usaba el mango de una pala rota como batuta. Comenzamos a cantar y para el segundo verso prácticamente los mil prisioneros cantaban el estribillo. Con cada verso, el estribillo se fortalecía cada vez más, y para el verso final incluso las SS, que habían venido con su comandante, estaban cantando. Parecía que se sentían "los soldados de la turbera” también. Cuando llegaron a la estrofa “Ya no habrá más soldados sufriendo en el pantano”, los dieciséis cantantes clavaron sus palas en la arena y se fueron marchando, dejando atrás las palas, que emergían del suelo como si fueran cruces de un cementerio.

Las diversas versiones que tenemos de la 'Canción de los soldados de la turbera' requieren de un análisis crítico de los materiales de origen. Por ejemplo, en la versión original, el tercer verso decía: “Por la mañana, hileras de trabajadores parten/ Con destino a la turbera y como esclavos/ El sol nos quema mientras cavamos/ Terca,  silenciosamente y sin paga entre las manos”. Langhoff cambió estas líneas con la conformidad de Esser. Temía que con su tono directo y acusatorio las autoridades de las SS cancelaran las funciones de circo venideras. También cabe señalar que la versión de Langhoff del segundo verso (“lejos de cualquier felicidad”) y del tercer verso (“El sol nos quema mientras cavamos”) es diferente de la versión normalmente citada como original. La versión que habitualmente se cita como original proviene de las primeras copias manuscritas, que luego fueron publicadas en 1962 como parte de la colección de canciones del campo, editadas por Inge Lammel y Günter Hofmeyer. Antes de 1945, la canción se distribuía de boca en boca o por copias manuscritas; motivo por el cual, a menudo, había errores en la letra y en la melodía, especialmente cuando la persona que transcribía no tenía conocimiento musical o no sabía escribir notas. Por lo tanto, incluso en la versión de 1933 que se produjo en Börgermoor con letra, música e ilustraciones frecuentemente creadas por el artista gráfico Hanns (Jean) Kralik, se encuentran distintas escalas de la canción. Sin embargo, dado que domina ‘Si menor’, es muy probable que fuera la nota original.

La retención a pesar de la prohibición

Según Langhoff, tanto los prisioneros como las SS quedaron muy conmovidos por la canción el día de su estreno. Escribió: “Vi al comandante. Estaba sentado ahí, con la cabeza hacia abajo, y arrastraba el pie por el suelo. Las SS estaban silenciosas y tranquilas. Giré hacia los camaradas y observé que varios estaban llorando”. Muchos de los guardias se quedaron pensativos luego de escuchar la canción. La relacionaron con su propia situación, con su rutina fija del campo, con el deber aburrido del guardia, los entrenamientos difíciles, los ejercicios estrictos y el aislamiento del campo en el paisaje desolado de Emsland. Puesto que la canción no contenía ningún componente político directo o explícito, hasta los guardias se identificaron con algunas partes de la misma. Algunos oficiales de las SS pidieron una copia de la canción, y los más afables de ellos incluso recibieron una. Otros guardias se sintieron provocados por la canción, lo cual llevó a algunos enfrentamientos entre ellos y aquellos guardias que habían reaccionado positivamente.

En un principio, la 'Canción de los soldados de la turbera' se cantaba a diario, aunque poco después de su estreno, el comandante la prohibió. Sin embargo, no se sabe exactamente cuándo emitió la prohibición.  Wolfgang Langhoff y Karl Schabrod, por ejemplo, dijeron que ocurrió dos días después del estreno, el martes 29 de agosto de 1933. Aún así, los prisioneros la conservaron como una expresión sólida de su voluntad por resistir y como un símbolo de su solidaridad. También tomaron varias medidas para asegurarse de que la canción se hiciera conocida en todo el campo. Schabrod escribió: “la escribimos muchas veces. En el taller de carpintería cortábamos maderas y escribíamos los versos en ellas, en esas piezas de madera”.

La canción también la cantaban los prisioneros de Börgermoor en secreto para expresar su protesta y para darse ánimo unos a otros, o para darles una bienvenida amigable a los recién llegados. Además, se cantaba regularmente como cierre en varios eventos culturales. Según Junge, esto se daba para "levantar el espíritu de los combatientes”. También se escuchaba en las fiestas de despedida para los presos liberados o como un final festivo en las denominadas 'noches de conferencias'. Cantarla en público era distinto. Junge dijo que un día los prisioneros comenzaron a cantarla para hacerle saber al comandante que las SS los habían dejado en la turbera más de lo indicado.

Nos reunimos en el lugar donde él [el comandante] permanecía y comenzamos a cantar la canción de la turbera.  Esa vez cantamos la melodía más fuerte. El comandante se despertó de inmediato, salió y comenzó a gritarnos. Luego las SS empezaron a golpearnos.

Letra y melodía

Incluso en su primera presentación pública, la 'Canción de los soldados de la turbera' tuvo un gran impacto en sus oyentes. Si bien es una canción accesible, la música y la letra tienen algunas sorpresas. Describe el entorno del campo desde la perspectiva de los prisioneros. Habla del rigor y la monotonía de cultivar la tierra sólo con herramientas simples – una de las formas más extenuantes del trabajo forzado. Describe la rutina diaria fija, las difíciles condiciones del encierro y la añoranza dolorosa por la familia y la libertad. Las tres notas que se repiten al principio representan la desolación del campo. Según el compositor, intentan "recrear el desconsuelo del páramo y la difícil situación en la que los 'soldados de la turbera’ tenían que vivir”. Por el contrario, el compás de 4/4 evoca la marcha de los trabajadores y como recurso rítmico estilístico reafirma la idea de 'soldados'. El ex prisionero Heinz Junge dijo que la melodía es "lenta, no triste". La canción, cuyo verso final se canta más rápidamente que los demás, “no tenía ‘la marcha’ como finalidad”. En los compases uno y dos y también en cinco y seis, se fijó la melodía a dos notas más altas que en el resto, pero de lo contrario es igual. Esta estructura también se encuentra en las canciones populares.

La letra de la canción se centra en los 'soldados de la turbera', como los prisioneros se autodenominaban con orgullo. El nombre surgió puesto que las palas que llevaban sobre sus hombros parecían fusiles. Esta designación es una demostración de la fuerza de los prisioneros, y esto es lo que le da a la canción su carácter programático. La letra es descriptiva y fácil de seguir, y expresa la situación de los prisioneros en su propio lenguaje simple. Contiene algunas expresiones codificadas (‘soldados de la turbera’, ‘escondidos’, ‘el invierno pronto terminará’), pero en realidad no es revolucionaria. Sin embargo, el texto de la canción expresa una acusación contra el régimen nazi. Este aspecto sólo se puede entender plenamente si se comprende el contexto de la canción.  Incluso la última estrofa se puede entender de varias maneras. Podría significar la liberación de los prisioneros del campo o bien la liberación de Alemania de Hitler. Para el ex prisionero de Börgermoor Karl Schabrod, “era una canción de consuelo; una canción de consuelo, de lucha y de camaradería”. Junge subrayó la importancia de la canción para la comunidad de prisioneros: “Esta canción era nuestra canción del campo, incluso sus ideas políticas no son tan explícitas como en canciones posteriores. Aún así, fue la primera canción y se convirtió en la verdadera canción del campo de concentración”.

Goguel diseñó el estribillo intencionalmente para que fuera desafiante, con la intención de crear un contraste musical. Comienza con el aumento de una sexta que tiene un efecto emocional y dramático. La variación en la letra y en la música del último estribillo sirve para expresar la certeza de que la libertad eventualmente llegará (algo totalmente realista en este punto) y que la lucha contra los nazis continuará. En lugar de 'somos los soldados del pantano/ con palas en la mano', el estribillo final dice: ' Ya no habrá más soldados/ sufriendo en el pantano'.  La canción termina con una gran resolución optimista y se resiste a recurrir a una nota menor del motivo musical fundamental, que de lo contrario hubiera sido igual a lo largo de la pieza. Esta variación, simple pero eficaz, simboliza dramáticamente la protesta, la voluntad por sobrevivir y la resistencia de los prisioneros políticos. A través de esta modulación entre la escala menor y la escala mayor paralela, la canción parece simultáneamente melancólica y optimista. De hecho, hacia el final es exigente, incluso desafiante. Esta cualidad se amplificaba cuando la cantaban los prisioneros, ya que ponían énfasis en la palabra ‘no’. Lo hacían, por ejemplo, al pisar con firmeza. Heinz Junge señaló: “sus pisadas retumbaban en los tablones de madera de las barracas. Esas pisadas sobre las tablas también eran común en otros campos de concentración”.

¿Cómo se difundió?

Wolfgang Langhoff estimó que cientos de copias (manuscritas o partituras) de Börgermoorlied (canción de Börgermoor), mejor conocida como 'Moorsoldatenlied' ('Canción de los soldados de la turbera'), fueron secretamente contrabandeadas por reclusos e incluso por algunos guardias de la SS hacia el mundo exterior poco después de su estreno. Los presos liberados también transmitieron la historia de la canción a otros en la región del Ruhr. Asimismo, las transferencias de prisioneros contribuyeron a difundir la canción a otros campos y centros de detención.

En la mayoría de los campos de concentración de la nueva generación, aquellos construidos después de 1936, la “Canción de los soldados de la turbera” se hizo conocida como un tipo de himno para los presos políticos.  Algunos de los 'soldados del pantano' llevaron 'su' canción a otros campos, más notablemente a Sachsenhausen, donde no sólo la cantaban los prisioneros sino también las SS. Finalmente, encontró su lugar en numerosos cancioneros manuscritos de campos de concentración. Incluso hacia fines de 1944, Thomas Geve se enteró de la “Canción de los soldados de la turbera” en Auschwitz. A pesar de los cambios radicales en el sistema de campos de concentración en el período intermedio, Geve y sus camaradas adoptaron esta vieja canción del campo porque su mensaje siempre prevaleció. De este modo, intentaron crear un puente consciente hacia los viejos campos de concentración. “Diez años atrás -escribió Geve- esta canción emotiva de antifascistas alemanes, aislados y olvidados, se cantó en los campos de la turbera, a lo largo del río Ems. Ahora cuatrocientas voces juveniles de toda Europa le dan una nueva vida".

Si bien la 'Canción de los soldados de la turbera' provino de los comunistas, también fue cantada por otros grupos de prisioneros. Hemos documentado pruebas de variaciones de la canción producidas en Buchenwald, Buchenwald, Ravensbrück y Sachsenhausen. En Sachsenhausen, Aleksander Kulisiewicz creó una melodía nueva polaca basada en la armonía de la canción, y la llamó “Himno”. Más allá de ello, la “canción de los soldados de la turbera” influenció a otras canciones de campos en sus elementos formales, melódicos y rítmicos.

Como la canción alemana más popular del campo de concentración, también se escuchó en otros campos nazis y centros de detención, y de esa forma se convirtió en un prototipo para futuras canciones del campo. Estas últimas canciones fueron compuestas con música totalmente nueva o interpretadas como una variación del original. Colectivamente conocidas como 'Moorlieder' (canciones del pantano), incluyen una serie de canciones producidas en los campo de la turbera del Ems. Estos campos luego se convirtieron en campos penales nazis y en campos de prisioneros de guerra. Con relación al tema, las ‘canciones del pantano’ suelen ser bastante similares a la 'Canción de los soldados de la turbera'. Ambas describen la vida cotidiana del campo y el destino de los prisioneros. Se escucharon numerosos ejemplos de estos en posteriores campos de concentración, ya que los prisioneros de los campos penales a menudo eran enviados a un campo de concentración luego de su liberación. Otra variante textual sobre la “Canción de los soldados de la turbera”, que también se escuchó en los campos de internamiento francés de Gurs y Saint Cyprien, surgió de Rieucros en marzo de 1940: “todas las colinas grises de alrededor actúan como cadenas, / bloquean nuestra visión de esperanza. / Libertad, estás perdida para nosotros, / el alambre de púas nos retiene” (estribillo y compositor desconocidos).

El arreglo de la canción por Hanns Eisler

Obligado a exiliarse en 1933, el compositor Hanns Eisler entró en contacto con la 'Canción de los soldados de la turbera' durante su estadía en Londres. Estaba armando discos en un estudio con Ernst Busch, cantante de canciones proletarias y compañero exiliado. “En enero de 1935 -escribió Busch- un hombre nos trajo esta canción a Londres. Este hombre dijo que de alguna manera había logrado salir de Börgermoor. Nos dio la letra e intentó cantarnos la melodía, tal como la habían cantado los prisioneros del campo de concentración".

Sin embargo, más tarde resultó que el hombre en cuestión no era un ex ‘soldado de la turbera', sino un informante de la policía alemana. Tuvo que cantar la canción una y otra vez, pero nunca salió del todo bien, por lo que Eisler eligió una melodía en el piano. Busch recuerda que no sólo fue la melodía incompleta lo que llevó los llevó (a él y a Eisler) a hacer algunos cambios: "para nosotros la melodía anterior era demasiado triste. Desde entonces, nunca se modificó el arreglo de Eisler. Incluso hoy en día se oye nuestro arreglo”. El mismo Eisler señaló más tarde que pensó que esta canción había sido creada como una especie de “trabajo proletario colectivo” en la marcha hacia el páramo. Escribió:

¿Por qué cinco mil proletarios, que no tenían tiempo para estudiar poesía y música, decidieron crear esta canción? […]  ¡Para nosotros, como revolucionarios, no es sorprendente el enorme poder de una comunidad unificada de proletarios concientes de su clase, incluso en términos de cultura!

A pesar del respeto, Eisler escribió música nueva para esta canción que consideraba entre “las canciones más hermosas y revolucionarias del movimiento obrero internacional”. Si bien la melodía original todavía se podía reconocer, para Rudi Goguel la canción “cambió y ya no expresa exactamente nuestras intenciones originales”. Eisler aceleró el ritmo de la canción a 2/4 y realizó otros cambios en el ritmo. También reemplazó la repetición característica de notas del comienzo con un aumento a cuarta. Erróneamente vio en este cambio un homenaje a canciones de los siglos XVI y XVII, en particular a la canción “Horch, Kind, horch, wie der Sturmwind weht" (Oye, niño, oye cómo sopla la tormenta). De hecho, esta canción fue escrita mucho más tarde. La letra era de Ricarda Huch y la melodía fue añadida durante la Jugendbewegung (movimiento juvenil) en Alemania. En la variación menor-mayor del estribillo de Goguel, Eisler también dedujo una alusión a la marcha fúnebre rusa. Sin embargo, su estribillo se basa en la canción de Georg Herwegh “Herum de monja en Nacht ist die bange” (La noche temible terminó) de 1841. La interpretación errónea o inexacta de Eisler con relación a la canción contribuyó en gran medida con su transformación ideológica en un mito. Este mito, que continúa hasta el presente, hizo que la canción se separara de su significado original.

Fama internacional

En los centros de detención y campos nazis, habitualmente se cantaba la “Canción de los soldados de la turbera” en secreto. Sin embargo, dependiendo de la predisposición del comandante local o del sentimentalismo de algunos guardias, también se toleraba o incluso se permitía su presentación ante grupos más grandes. Fuera del alambre de púas y de los muros del campo, la canción fue terminantemente prohibida en Alemania. La situación fue diferente para las personas que vivían en el extranjero, donde los exiliados alemanes podían distribuirla sin ningún tipo de obstáculos. De hecho, pocas semanas después de su estreno, la canción habría sido transmitida por Radio Moscú. Erich Mirek, un ex recluso de Oranienburg, la difundió entre los miembros del grupo extinto de agitación y propaganda Rotes Sprachrohr, como así también entre otros exiliados en Praga. En 1934 la letra ya se había publicado en diversos órganos de prensa. Luego, el 8 de marzo de 1935, un facsímile de una versión manuscrita de Börgermoor se publicó en la edición de Praga del Arbeiter-Illustrierte-Zeitung (“El periódico ilustrado de los trabajadores"). La Radio de Praga también emitió una versión vocal de la canción. Ese mismo año, el relato escrito de Wolfgang Langhoff sobre el tiempo que pasó en Börgermoor se publicó en Zúrich como “Die Moorsoldaten. 13 De Monate Konzentrationslager. Unpolitscher Tatsachenberichtk” (Los soldados de la turbera: Trece meses de campo de concentración. Un informe no político de los hechos). Su relato incluía descripciones detalladas de la función del ‘Zircus Konzentrazani’ y de los orígenes y el estreno mundial de la 'Canción de los soldados de la turbera'. También incluyó una reproducción de la letra y la melodía. En abril de 1935, el periódico St. Galler Tagblatt informó que el libro de Langhoff había alcanzado su octava edición en siete semanas. En los años siguientes, su relato se tradujo al danés, holandés, inglés, francés, sueco y checo.

Por supuesto la canción se hizo famosa a nivel mundial con la versión de Hanns Eisler. Su arreglo se hizo tan popular que incluso logró superar a la original de Rudi Goguel en muchos de los campos nazis. Para Goguel la canción fuera de Alemania se trasformó en una “canción de lucha y de protesta de carácter público”. La versión de Eisler hizo su debut oficial en la primera olimpíada de música internacional de los trabajadores en 1935 en Estrasburgo, donde fue cantada por Ernst Busch. El mismo Eisler llevó su arreglo de la canción a Norteamérica, donde dio un concierto a beneficio de las víctimas de los crímenes nazis ese año. Busch tiene gran parte del crédito por la popularidad internacional de la versión de Eisler. En 1935 viajó desde los Países Bajos a la Unión Soviética, donde hizo las primeras grabaciones de la canción. Además, Busch la cantó con bastante frecuencia en la radio y en conciertos. También hizo una versión en película Kämpfer (Luchadores) de Gustav von Wagenheim. La 'Canción de los soldados de la turbera' fue luego traducida al ruso y después fue publicada en dos cancioneros rusos independientes. Finalmente llegó a España en 1937, a través del accionar de Busch como cantante en la Guerra Civil Española, más que como luchador como suele sostenerse. Las actuaciones de Busch y los libros de canciones que publicó allí hicieron que la canción fuera parte del repertorio musical estándar de las brigadas internacionales. Fue transmitida a través de la estación de radio internacional 29.8, situada en Barcelona, y luego distribuida a través de las grabaciones de Busch en 1937 en Barcelona. Más tarde, fueron reeditadas en Norteamérica. Estas grabaciones hoy en día son muy famosas, aunque sólo contienen los versos 1, 5 y 6. Tras abandonar España, Busch fundó un club de canto en Amberes y es probable que haya interpretado la 'Canción de los soldados de la turbera' allí también. En 1939, Busch grabó la canción una vez más, esta vez en París.

Esta canción se hizo conocida internacionalmente sólo durante la Guerra Civil Española. A partir de ese momento, se pudo escuchar en más idiomas. Según Goguel, la canción prontamente se convirtió “en un símbolo de la solidaridad internacional contra el fascismo”. "Le Chant des Marais" fue popular en Francia, no sólo en la resistencia. El cantante afroamericano Paul Robeson, que a su vez cantó para las brigadas internacionales, popularizó la canción en los Estados Unidos como “Song of the Peat Bog Soldiers” (Canción de los soldados de la turbera). Mientras tanto, la canción fue llevada nuevamente a los campos nazis desde el extranjero. Soldados de la Guerra Civil Española, que terminaron en los campos (a menudo en su segunda etapa), llevaron la adaptación de Eisler con ellos.

Distribución de la canción luego de 1945

Después de 1945, la mayoría de las canciones de los campos de concentración fueron olvidadas o, en el mejor de los casos, siguieron siendo cantadas por algunos pocos prisioneros sobrevivientes. Por otra parte, la 'Canción de los soldados de la turbera’, recobró vida como una canción de resistencia que podía utilizarse para diversos fines políticos. En Alemania Oriental, se convirtió en un "estándar de antifascismo" musical. Se convirtió en parte del repertorio musical oficial, que se enseñaba en la escuela y que se cantaba en ocasiones gubernamentales. Académicamente, fue investigada por el interés que había en las canciones de los trabajadores. En la versión de Eisler, la canción sirvió para reforzar el mito de los orígenes antifascistas del socialismo. Lo hizo al permitir que el Gobierno de Alemania Oriental alegara una cadena cultural ininterrumpida entre la resistencia comunista y el gobierno socialista contemporáneo.

Debido a las implicancias políticas de la canción, después de 1945, los ciudadanos de Alemania Occidental frecuentemente desconfiaban o incluso despreciaban la 'canción de los soldados de la turbera'. Eso si habían escuchado de ella. En Alemania Occidental, se mantuvo principalmente por los antifascistas sobrevivientes y por ex prisioneros. Después de la liberación de los campos, la canción se usó para conmemorar a los compañeros asesinados. Más tarde se volvió a cantar en reuniones de ex prisioneros y todavía se canta hoy como parte de los rituales de conmemoración que se llevaban a cabo en ex campos de concentración. A fines de 1960, como parte del “folk revival” (renacimiento del folk), encontró oyentes nuevos y más jóvenes. En ella, vieron un tipo de canción folclórica alternativa. Sin embargo, la versión en inglés gozó de una popularidad continua. Probablemente, por deferencia a la interpretación de Busch, las versiones en inglés sólo incluyen el primer verso, el quinto y el sexto. Su popularidad en el mundo de habla inglesa fue impulsada aún más por el renacimiento del folk y el movimiento de derechos civiles en los Estados Unidos, especialmente cuando la grabó Pete Seeger, el 'padre' del movimiento folk revival. En Alemania Occidental, a fines de 1970, la 'canción de los soldados de la turbera' estuvo bastante ausente de las escuelas o de los cancioneros, aunque actualmente se puede encontrar en proyectos escolares, exposiciones, en algunas películas y en sitios web.

Nuevas presentaciones de la canción

En el período de posguerra, la 'Canción de los soldados de la turbera' tuvo diferentes fines culturales y políticos.  Debido a dicha variabilidad, constantemente se reescribía y se regrababa (se grabó alrededor de ciento setenta veces). Todas ellas fueron coleccionadas por el Centro Documental e Informativo de los ex campos de Emsland en Papenburgo (http://www.diz-emslandlager.de). La colección abarca desde grabaciones con grandes acompañamientos orquestales de Alemania Oriental, Austria y Francia hasta canciones casi felices que se pueden acompañar con aplausos desde Alemania Occidental. Los arreglos de la canción se pueden encontrar en una gran cantidad de estilos: desde clásico hasta jazz, o desde folk hasta rock y punk. Esta variedad muestra que, incluso después de setenta años, la 'Canción de los soldados de la turbera' todavía es significativa. Por supuesto, los ex 'soldados de la turbera' como Heinz Junge no siempre coinciden con las interpretaciones más recientes:

A nosotros, los ex prisioneros, nos resulta chocante cuando escuchamos que cantan la canción del páramo con una melodía alegre. […]  Cuando uno está emocionalmente conectado a algo, y no por costumbre, uno se molesta cuando ello es profanado.

 

Referencias

Ausländer, Fietje / Brandt, Susanne / Fackler, Guido: Das Lied der Moorsoldaten 1933 bis 2000. Bearbeitungen – Nutzungen – Nachwirkungen. Ed. by Dokumentations- und Informationszentrum (DIZ) Emslandlager, Papenburg, in cooperation with Stiftung Deutsches Rundfunkarchiv, Frankfurt a.M. and Potsdam-Babelsberg. Papenburg: DIZ Emslandlager, 2002 (http://www.diz-emslandlager.de/cd02.htm, mail@diz-emslandlager.de). – Double-cd-set with different musical interpretations of the ’Song of the The Peat Bog Soldiers’ from 1937 until 1999 and booklet, where this essay is published in full length.

Ausländer, Fietje / Brandt, Susanne / Fackler, Guido: „O Bittre Zeit“. Lagerlieder 1933 bis 1945. Ed. by Dokumentations- und Informationszentrum (DIZ) Emslandlager, Papenburg, in cooperation with musik archive of Akademie der Künste, Berlin, and Deutsches Rundfunkarchiv (DRA), Potsdam-Babelsberg/Wiesbaden. Papenburg: DIZ Emslandlager, 2006 (http://www.diz-emslandlager.de/cd03.htm, mail@diz-emslandlager.de). – 3-cd-collection with recordings of the „Song of the Peat Bog Soldiers’, Aleksander Kulisiewicz „Hymn’ and different ’moor songs.

Bentley, Eric: The Peat Bog Soldiers. In: Sing Out. The Folk Song Magazine (USA) 16 (1966), Nr. 4/September, S. 37-39.Fackler, Guido: „Des Lagers Stimme’ – Musik im KZ. Alltag und Häftlingskultur in den Konzentrationslagern 1933 bis 1936. Mit einer Darstellung der weiteren Entwicklung bis 1945 und einer Biblio-/Mediographie (DIZ-Schriften, Bd. 11). Bremen: Edition Temmen, 2000, 214-224, 245-265, 521-524, 526.Goguel, Rudi: Gedanken zum Lied der Moorsoldaten. In: Mierau, Sieglinde (Hg.): Intersongs. Festival des Politischen Liedes. Berlin 1973, S. 274-279, quotes on 275, 276, 279.Kreuzheck, Hans-Ludger: Von den „Moorsoldaten’ zu den „Lebenden Steinen’. – Zur Erforschung der Musik in den NS-Konzentrationslagern. In: Noll, Günther (Hg.): Musikalische Volkskultur und die politische Macht. Tagungsbericht Weimar 1992 der Kommission für Lied-, Musik- und Tanzforschung in der Deutschen Gesell­schaft für Volkskunde e.V. Essen 1994, S. 502-526, hier S. 508-513.Lammel, Inge: Das Arbeiterlied. Frankfurt a. M. 1973, S. 200‑201, 246-247, quote of Hanns Eisler on 246.Langhoff, Wolfgang: Die Moorsoldaten. Mit einem Vorwort von Werner Heiduczek. Köln 1988, quotes on 144, 182, 183, 243, 244.Lieder aus den faschistischen Konzentrationslagern. Zusammengestellt von Inge Lammel und Günter Hofmeyer. Veröffentlichung der Deutschen Akademie der Künste zu Berlin, Sektion Musik, Abteilung Arbeiterlied (Das Lied – Im Kampf geboren, Heft 7). Leipzig 1962, 14-18, quotes of Rudi Goguel on 16, 17.Probst-Effah, Gisela: Lieder gegen „das Dunkel in den Köpfen’. Untersuchungen zur Folkbewegung in der Bundesrepublik Deutschland (Musikalische Volkskunde – Materialien und Analysen, Bd. 12). Essen 1995, 46-90, quotes of Heinz Junge on 51-53.Probst-Effah, Gisela: Das Moorsoldatenlied. In: Jahrbuch für Volksliedforschung 40 (1995), S. 75-83.

Focke, Harald / Reimer, Uwe: Alltag unterm Hakenkreuz. Bd. 2: Alltag der Entrechteten. Wie die Nazis mit ihren Gegnern umgingen. Reinbek 1983, 155-159, quote of Karl Schabrod on 159.

Geve, Thomas [Pseudonym]: Geraubte Kindheit. Konstanz 1993, quote on 134.

Interview Goguel: Interview von Monika Krüger mit Rudi Goguel über das „Moorsoldatenlied’ für die am 3.4.1974 ausgestrahlte Hörfunksendung „Stimme der DDR’ in der Sendereihe „Hallo – das Jugendjournal’. Abschrift von Joachim Arndt im Archiv des Dokumentations- und Informationszentrums Emslandlager (DIZ), Papenburg (quotes on 2, 4, 5).

Langhoff, Wolfgang / Schabrod, Karl: Wir sind die Moorsoldaten. In: Der rote Großvater erzählt. Berichte und Erzählungen von Veteranen der Arbeiterbewegung aus der Zeit von 1914–1945. Hg. von Erasmus Schöfer mit der Düsseldorfer Werkstatt des Werkkreises und dem Werkkreis-Lektorat. Berlin 1983, S. 138-163, quotes on 15.