En el verano de 1941, el ejército alemán invadió Letonia. Aunque la comunidad judía allí había sido objeto de frecuentes persecuciones, en los años de entreguerras la ciudad capital, Riga, tuvo una comunidad judía considerable y sólida. En Letonia, sin embargo, como en Lituania y Estonia, el apoyo judío real e imaginario al socialismo y al Ejército Rojo hizo que los antisemitas nacionalistas se volcaran en contra de los judíos, y su participación entusiasta ayudó para la destrucción rápida y exhaustiva de estas comunidades. Para la mayoría de los judíos de Riga, el tiempo en el gueto fue corto: se estableció en octubre de 1941 y fue liquidado casi en su totalidad a principios de diciembre para hacerle lugar a los judíos deportados por el Reich. A partir de ese momento, existieron varios pequeños guetos dentro del espacio del gueto central, organizados según nacionalidad y ciudad: como los trenes llegaban desde Colonia, Berlín, Karlsruhe y más tarde Praga y Austria, las comunidades individuales permanecían juntas y establecían sus propios Consejos Judíos. El gueto fue finalmente destruido hacia fines de 1943, y los sobrevivientes judíos de Riga y otros guetos de Letonia fueron enviados a Kaiserwald y a sus subcampos. La ciudad fue liberada por los soviéticos el 13 de octubre de 1944. De los judíos de Letonia, alrededor de mil personas sobrevivieron en la clandestinidad o en los campos nazis.

La diversidad de la población del gueto garantizó una vida cultural activa pero breve. El gueto original tenía muchos músicos, escritores y artistas. Bajo el liderazgo del Consejo Judío (conformado a toda prisa), se estableció una escuela, un hospital, un hogar de ancianos y diversas organizaciones culturales. Sin embargo, a principios de diciembre de 1941, la mayor parte de esta población fue asesinada en un bosque cerca de Riga. Los recién llegados de Alemania vivían en sectores aislados del espacio original del gueto, bajo un liderazgo independiente. No obstante ello, había colaboración en la nueva estructura del gueto, particularmente en materia de entretenimiento. Las actividades teatrales y culturales generalmente tenían lugar en el gran salón ubicado en la sección 'Colonia' del gueto. Muchos de los artistas más populares eran sobrevivientes de la primera exterminación y  habían sido exitosos intérpretes en la Riga de la preguerra. También había muchos músicos talentosos entre los judíos alemanes, checos y austríacos, que tocaban canciones populares y música clásica. Además, los deportados de Vilna aportaron canciones idish del gueto, incluyendo 'Shtiler, shtiler' y Zog nit keynmol de Hirsh Glik.

 

Referencias

Schneider, G. ed., 2000. Mordechai Gebirtig, his poetic and musical legacy, Westport, Conn.: Praeger.  

Turkov, Y., 1999. Latvia and Auschwitz. In Theatrical Performance during the Holocaust: Texts, Documents, Memoirs. ed. Rovit, R. and A. Goldfarb. Baltimore and London: The Johns Hopkins University Press.