Sin lugar a dudas, uno de los bailes de salón más populares de Europa en la década del 20’ y del 30’ fue el tango. Esto explica porqué la música apareció más tarde en los guetos y en los campos de concentración. Sin embargo, cabe destacar que el tango tenía una doble función: era un medio de expresión de los reclusos judíos (el tango idish) y también una herramienta de recreación macabra de sus opresores (el tango de la muerte).

Luego de su auge en Europa Occidental, el tango llegó al este para fines de 1910. No obstante ello, a diferencia de países como Francia y Alemania que habitualmente recibían visitas de las orquestas típicas argentinas, la mayoría de los países de Europa Oriental se familiarizaron con el tango sólo a través de discos, de la radio y de publicaciones. Esta conexión indirecta podría explicar el rasgo característico que esta música adoptó en dichas regiones. Con creciente popularidad y una nueva corriente de tangos locales, la reencarnación del estilo gradualmente se alejó del modelo sudamericano. Polonia, que había reobtenido su independencia luego del Tratado de Varsovia de 1919, prontamente se convirtió en una de las capitales del tango europeo en una época en que la mayoría de sus músicos (tanto en ámbitos clásicos como populares) eran judíos. 

La situación de los judíos en las grandes ciudades facilitaba el encuentro entre el mundo judío tradicional y la modernidad que los rodeaba. Este intercambio también tuvo lugar a nivel lingüístico, ya que muchos judíos hablaban el idioma de sus vecinos gentiles. Los músicos de origen judío que estaban activos en la escena “universal” habitualmente se asimilaban e integraban a la cultura dominante. En ese contexto, aparecieron músicos populares de Europa Oriental asociados al tango, como el violinista Paul Godwin, los compositores y directores de bandas de swing Henryk y Artur Gold, y los compositores Zygmund Białostocki, Oskar Strock y Jerzy Petersburski.

Sin embargo, en algunas ciudades de Europa Oriental con grandes comunidades de habla idish, también aparecieron tangos en idish, antes de la guerra y en especial después de ella. Algunos ejemplos del período de la preguerra son los éxitos de la compañía de revista idish “Ararat” de Lodz: Ikh ganve in der nakht (“Robo por la noche”) y Tsi darf es azoy zayn? (“¿Tiene que ser de esta manera?”), posiblemente con letra de Moshe Broderson (1890-1956) y música de Dovid Beygelman (1887-1944/5). Esta última canción se hizo conocida en toda Europa Oriental, desde Moscú hasta Vilna, y durante la guerra se reescribió en el gueto de Vilna con nueva letra en idish. Otros ejemplos del período de la preguerra incluyen dos obras del compositor judío letón Oskar Strock, conocido por sus canciones para el cantante gitano ruso Pjotr Leschenko, incluyendo tangos rusos. Sus dos tangos idish fueron Farges mikh nisht (“No me olvides”), con letra de Isroel Sabeschinski (o Zabezhinski) y Vu ahin zol ikh geyn? (“¿Dónde voy?”), con letra del dramaturgo S. Korntayer, que murió en Auschwitz. La canción luego se hizo popular en Europa, Israel y los Estados Unidos a través de Leo Fuld y Menasha Oppenheim. 

Si bien la realidad de los judíos comenzó a cambiar con el avance de la Shoá, las canciones de los prisioneros en los guetos y los campos reflejaban sus sentimientos. Reproducían el estilo musical de los países de origen de sus autores y usaban ritmos de moda de ese momento, como el jazz y el tango. Las letras de las canciones generalmente eran escritas en el idioma común a todos los prisioneros: idish pero también hebreo, ruso, polaco, francés, rumano, húngaro y alemán.

La mayoría de estas canciones murieron con sus autores y, por lo tanto, de cientos de canciones, sólo unas pocas colecciones perduraron en formato de publicación. La más importante es Lider fun di getos und lagern lagern (“Canciones de los guetos y los campos”), compilada por el poeta de Vilna Shmerke Kaczerginski (1908-1954) y publicada en Nueva York en 1948. El libro incluye canciones con ritmo de tango (más evidente en algunos casos que en otros), que aparecieron en los guetos de Vilna, Kaunas, Lodz, Białystok, Siauliai y Auschwitz. Es posible que se hayan creado más tangos idish en otros campos de detención pero no hay documentación disponible que lo compruebe. Hay que tener en cuenta que el espíritu de tango de estas canciones surgió a partir de las características que el tango había desarrollado en Alemania Oriental antes de la guerra, que variaba considerablemente del tango argentino.  

Algunas de estas composiciones tenían letra y música originales, como Friling  (“Primavera”), escrita por Kaczerginski luego del fallecimiento de su esposa Bárbara en el gueto de Vilna y adaptada a la melodía de un  tango de Avrom Brudno (?-1943); o Kinder yorn (“Infancia”) y Makh tsu di eygelekh (“Cierra tus ojitos”) escritas en el gueto de Lodz por el compositor y director de orquesta Dovid Beygelman.

Otras eran composiciones musicales creadas de éxitos preexistentes en el período de la preguerra, como ‘Yiddish tango’ (Tango idish/ judío), escrita en el gueto de Kaunas por Ruven Tsarfat. Tsarfat procesó la letra de la canción popular Shpil zhe mir a lidele oyf yidis (“Cántame una canción en idish”) de Henech Kon (1890-1972) con letra original de Yosef Kotliar, y la convirtió en una canción de resistencia. Otro ejemplo es el éxito del teatro idish de Nueva York: Papirosn (“Cigarrillos”). Esta obra de Herman Yablokoff (1903-1981) fue adaptada por Rikle Glezer, una niña de 12 años, y se denominó Es iz geven a zumertog (“Era una día de verano”). Allí describió la creación traumática del gueto de Vilna y los asesinatos masivos de Ponar. Un tercer ejemplo es Der tango fun Oshvientshim (“El tango de Auschwitz”), basado en la melodía del tango polaco de la preguerra Niewolnicze tango (“El tango de esclavos”). La canción “El tango de Auschwitz” fue traducida de polaco a idish por P.M. (sic) y el mismo Kaczerginski.

A través de estas letras, sus autores describen de una manera elocuente y carente de sentimentalismo las vivencias de los prisioneros, como los alojamientos abarrotados, la falta de comida, los conflictos y la degradación a la que eran sometidos. Estas canciones de tango generadas, en particular, le dan una nueva perspectiva al tango, ya que representa parodia o incluso resistencia espiritual, y no elegancia y romanticismo exótico como era entonces la norma.

 

Referencias

Borwicz, M.M. ed., 1948. Pieśń ujdzie cało (‘The song will survive’), Cracow: Centralna Żydowska Komisja Historyczna w Polsce.  

Katsherginski, S. & Leivick, H. eds., Lider fun di Getos un Lagern, New York: Alveltlekher Yidisher Kultur-Kongres.  

Czackis, L., 2003. Tangele: The History of the Yiddish Tango. The Jewish Quarterly, 50(1 (189)), 44-52.  

Czackis, L., 2004. El tango en idish y su contexto histórico. Recreando la Cultura Judeoargentina/2 - Literatura y Artes Plásticas, 2, 29-40.  

Płaczkiewicz, Jerzy: « Tango en Polonia 1913-39 », website http://www.todotango.com.

Rubin, R., 1962. The Voices of a people, Tel Aviv: Ghetto fighter's house. Available at: 428,429.

Zabezhinski, Isroel: Tsvey lider fun Isroel Zabezhinski (Two songs by IZ), Editions Kazanova, Riga,

Zylbercweig, Zalman: Leksikon fun yidishn teater, Vol. 5, Mexico City, 1967, pp. 4258-4260 (entry for S. Korntayer).

Personal interview with Mina Bern by Lloica Czackis, New York, September 2004.