La entrada camuflada a la fábrica subterránea de misiles en Dora-Mittelbau. 12 de abril 1945. Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (66285). Cortesía de los Administración Nacional de Archivos y Documentos

El impacto devastador de los ataques aéreos aliados sobre la máquina militar nazi llevó a desarrollar inmensas fábricas y viviendas subterráneas. Una de las más conocidas fue la fábrica de municiones subterránea y el campo de concentración de Dora-Mittelbau, donde los nazis le quitaron la vida a decenas de miles de prisioneros en su búsqueda por perfeccionar el cohete V2.

La construcción de Dora-Mittelbau comenzó en el verano de 1943, cuando miles de prisioneros fueron enviados a las colinas de la ciudad de Nordhausen con el fin de excavar túneles para una fábrica de municiones. Estos hombres no sólo estaban hambrientos, enfermos, golpeados y con exceso de trabajo, sino que también los dejaron bajo tierra, en los túneles peligrosos e insalubres donde estaban trabajando. Como era de esperar, la tasa de mortalidad era extraordinariamente alta. Cientos de prisioneros morían todos los meses y a los que estaban enfermos o débiles los enviaban Auschwitz o Mauthausen para matarlos. A principios de 1944 la fábrica se terminó y comenzó la producción de los primeros misiles V2.

Para que el campo pudiera albergar a la gran cantidad de población que tenía, las SS ordenaron que se construyeran barracas en el exterior de la fábrica subterránea. Hacia fin de año, ya había más de 11.000 prisioneros. Originariamente iba a ser un sub-campo de Buchenwald, pero en octubre de 1944 el campo fue declarado campo de concentración independiente, con docenas de pequeños sub-campos bajo su jurisdicción.

Dora-Mittelbau tenía una orquesta que por orden de las SS tocaba durante el pase de lista, y probablemente también para entretenimiento de los oficiales y los guardias. Además, los prisioneros se entretenían con canto y música en sus breves momentos de tiempo libre. El lugar principal en el que se llevaban a cabo estos conciertos de prisioneros era la Barraca 3, donde un grupo internacional de reclusos se reunía todos los días después de la cena para cantar. El recuerdo de un ex recluso refleja la diversidad musical de aquellas literas:

Los prisioneros checos querían canciones perdidas, en especial la canción de marcha "Viejos camaradas". Para esa melodía cantaban "llevaban su duro destino en sus labios, trabajaban hasta que caían en abismos de piedra". Para Dora-Mittelbau, era muy acertado... los polacos querían la canción "El Minero" (Un joven minero marcha a trabajar). Para los rusos era "Volga Volga"; para los alemanes, "Lili Marleen". Los británicos eran los únicos que no conocían ninguna [canción].

Dora-Mittelbau fue liberado por el ejército norteamericano en abril de 1945. Unos días antes de que llegaran los norteamericanos, los soldados nazis forzaron a la gran mayoría de los prisioneros a emprender las masivas marchas de la muerte. Miles de personas murieron y miles más fueron trasladadas a otros campos. Sólo un puñado de reclusos permaneció en el campo para celebrar la liberación.

Referencias

Fackler, G., 2000. "Des Lagers Stimme"– Musik im KZ. Alltag und Häftlingskultur in den Konzentrationslagern 1933 bis 1936, Bremen: Temmen.  

Weinreich, R. ed., 2002. Verachtet, verfolgt, vergessen:Leiden und Widerstand der Zeugen Jehovas in der Grenzregion am Hochrhein im "Dritten Reich", Hausern: Signum Design.