Vista del campo de concentración de Gusen después de la liberación. 27 de junio de 1945. Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (83816). Cortesía de la Administración Nacional de Archivos y Documentos.

En la primavera de 1944, un grupo de varios cientos de prisioneros italianos de Gusen estaba trabajando en una cantera de piedras de Alta Austria. Conscientes de la probable pena de muerte que implicaba esta tarea, de forma espontánea los hombres dejaron sus herramientas y cantaron el estribillo de la canción revolucionaria "Avanti Popolo", conocida por los trabajadores de izquierda de toda Europa. Las SS, impresionadas por este acto de resistencia, rodearon a los hombres de inmediato y comenzaron a disparar indiscriminadamente. Muchos murieron en el acto, mientras que los pocos sobrevivientes fueron distribuidos por otros sub-campos en un intento por destruir cualquier sentido de solidaridad entre ellos. Este gesto dramático de desafío fue raro, pero habla tanto del nivel de convicción política como de las condiciones severas que marcaron la vida en el campo de concentración austríaco de Gusen, un sub-campo de Mauthausen. Los que fueron enviados al campo terminaron siendo exterminados a través del trabajo. 

La construcción de Gusen se inició en diciembre de 1939 y los primeros reclusos llegaron en la primavera de 1940. El campo se construyó porque la población de Mauthausen se estaba expandiendo rápidamente y la idea era construir un amplio sistema de campos de trabajo cerca de las canteras de granito rentables de la región. Miles de polacos comenzaron a llegar, principalmente de la resistencia y la intelectualidad. Al igual que su modelo de Mauthausen, el campo albergaba fundamentalmente prisioneros políticos y opositores nazi. La población se expandió rápidamente: había miles de rusos, españoles, yugoslavos, franceses y húngaros. Como solía pasar en estos campos, los judíos eran relegados a la parte inferior de la jerarquía de prisioneros, no recibían tratamiento médico, no tenían ropa de invierno y en ocasiones les negaban comida y agua. En el invierno de 1942, en lugar de poner énfasis en destruir a los prisioneros a través del trabajo, decidieron explotarlos para la máquina de guerra nazi. Como resultado de este cambio, a partir de noviembre de 1942, se les permitió a los reclusos recibir paquetes de ayuda, que salvaron muchas vidas. 

Debido a la amplia oferta de prisioneros de guerra, reclusos y mano de obra esclava, el campo resultó muy rentable. En mayo de 1943 se construyó una fábrica directamente en los terrenos de campo para acelerar la producción de piedra acabada. Para fin de año, Gusen producía una parte importante del granito alemán. El campo también se amplió para incluir una fábrica subterránea para la construcción de aviones. 

A pesar de la destrucción de la mayoría de los registros y del número relativamente bajo de sobrevivientes, hay información sobre la vida musical de Gusen. Si bien los españoles y los checos eran la fuerza motora detrás de la actividad cultural en Mauthausen, en Gusen los prisioneros polacos eran quienes tenían un alto nivel de educación y conciencia política. Entre 1941 y 1945 el Testigo de Jehová bávaro Heinrich Lutterbach dirigió una pequeña orquesta del campo. La mayoría de los músicos, sin embargo, eran polacos y el número aumentó cuando, en 1944, muchos miembros de la Filarmónica de Varsovia fueron deportados allí. Aunque el campo estaba a unos kilómetros de Mauthausen, las orquestas no tenían contacto entre sí, ni tampoco podían intercambiar instrumentos o música. También hay registros de un coro polaco, que en ocasiones cantaba canciones escritas por Grazian Guzinski y Lubomir Szopinski (compositores polacos encarcelados). Entre sus canciones había un himno de Gusen y una canción de marcha del campo.

Para fines de abril de 1945, la mayor parte del personal de las SS abandonó el campo, y el 5 de mayo un solo tanque norteamericano entró para liberarlo. Casi inmediatamente, todos cantaron el himno nacional polaco y agitaron banderas polacas. Los reclusos que todavía podían cantar iniciaron la "Marcha de Gusen”, compuesta por Szopinski, y luego pasaron a canciones de la resistencia francesa, incluyendo la Marsellesa. Antes de terminar de cantar la última estrofa de la canción francesa, un grupo de jóvenes polacos y soviéticos comenzaron a atacar a los kapos, en su mayoría alemanes y austríacos. En ese tiempo de caos general, la revuelta de prisioneros tuvo como resultado la muerte de varios cientos de guardias. Sus cuerpos fueron quemados en fosas comunes y parte de la población circundante se vio obligada a ver. Fueron momentos de anarquía y pasaron varios días hasta que los norteamericanos pudieron tomar el control. 

Vista de la puerta principal y la Appellplatz (plaza de inspección) en el campo de concentración de Gusen. 5 de mayo de 1945. Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (11456). Cortesía de Hjalmer Lake.

Referencias

Kuna, M., 1993. Musik an der Grenze des Lebens: Musikerinnen und Musiker aus Böhmischen Ländern in Nationalsozialistischen Konzentrationslagern und Gefängnissen, Frankfurt/M.: Zweitausendeins.  

Langbein, H., 1994. Against All Hope: Resistance in the Nazi Concentration Camps, 1938-45, New York: Paragon House.  

Marsálek, H., 1987. Konzentrationslager Gusen: ein Nebenlager des KZ Mauthausen, Vienna: Österreichische Lagergemeinschaft Mauthausen.  

Stompor, S., 2001. Judisches Musik- und Theaterleben unter dem NS-Staat, Hannover: Europaisches Zentrum fur Judische Musik.  

Weinreich, R. ed., 2002. Verachtet, verfolgt, vergessen:Leiden und Widerstand der Zeugen Jehovas in der Grenzregion am Hochrhein im "Dritten Reich", Hausern: Signum Design.