Vista del campo de concentración Ebensee. Mayo, 1946. Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos (19426). Cortesía de Gisela Wortman.

El campo de trabajo Ebensee tiene una historia breve pero nefasta. Fue uno de los sub-campos de Mauthausen y se abrió el 18 de noviembre de 1943. De los 27.000 prisioneros (aproximadamente) que allí estuvieron, más de 8.000 murieron antes de la liberación en el campo, antes del 6 de mayo de 1945. El número de muertos pudo haber sido mayor pero muchos de los prisioneros enfermos terminales fueron transportados a Mauthausen, donde instalaciones 'superiores' podían ‘procesarlos’ de manera más eficiente.

El campo estaba conformado por dos anexos. El Anexo A del este era una refinería de petróleo y el Anexo B del oeste se usaba para producir piezas de tanques. La tarea principal de los prisioneros, sin embargo, era excavar túneles masivamente en las montañas circundantes, que se convertirían luego en el hogar subterráneo de un centro de investigación de cohetes. Como la estrategia de ataque relámpago de los primeros años de la guerra perdió efectividad, los líderes militares nazis se volcaron a armas especiales y a tecnología secreta como cohetes. Los primeros prisioneros eran hombres calificados de entre veinte y cuarenta años. En un principio eran mayormente italianos y franceses y luego llegaron envíos de judíos húngaros y prisioneros de guerra soviéticos. Hacia el fin de la guerra, traían prisioneros del este y los dejaban aquí. El campo se agrandó continuamente hasta la primavera de 1945.

Ebensee fue el hogar de un fuerte movimiento de resistencia clandestino, dirigido por un comité internacional del campo, fundado en el verano de 1944. Gracias a los contactos del grupo entre el personal del campo, los miembros sabían que los aliados se estaban acercando, y colectivamente resistieron un plan de las SS que consistía en enviar a los reclusos por los túneles y volarlos por el aire. El comandante del campo y la mayoría del personal huyó y los prisioneros fueron liberados días más tarde. Como sucedió en Gusen, la liberación provocó una revuelta violenta de prisioneros: ex presos formaron grupos de venganza y lincharon a decenas de funcionarios del campo.

Debido a las altas tasas de mortalidad y a las inhumanas condiciones de vida, hay muy poca información sobre la música en Ebensee. Lo que sí se sabe, sin embargo, es que había una especie de banda oficial del campo. Sus miembros no se conocen y tampoco hay mucha información sobre la composición de música espontánea en el campo. Queda claro, sin embargo, que a los judíos y a los Roma y Sinti los trataban particularmente mal y que habrían tenido poca participación en estas actividades musicales. Un ex recluso recordó el destino de un músico judío en manos del brutal comandante Granz, que al azar

Le rompió la mano a un violinista de Budapest con una pala. Cuando el prisionero señaló que necesitaba las manos para tocar el violín, oí que Granz dijo: "ya no necesitarás las manos de todos modos”.

Una de las pocas escenas musicales positivas que tuvieron lugar en Ebensee fue en el momento de la liberación. Un ex recluso recordó vívidamente la emoción y el canto espontáneo que acompañó la llegada de los norteamericanos:

Estamos esperando, todo el campo está esperando la liberación... 6 de mayo 1945: ¡por fin! Son exactamente las 2:45 pm y el ferviente júbilo resuena: los norteamericanos están aquí... las diferentes naciones formaron pequeños grupos ahora. De ese lado se oye la Marsellesa y de allí los prisioneros de todas las naciones comienzan a cantar el himno internacional, cada uno en su propio idioma. La plaza del pase de lista está colmada de gente, gente que está feliz de ser libre.

Referencias

Freund, F., 1990. Konzentrationslager Ebensee: ein Aussenlager des KZ Mauthausen, Vienna: Dokumentationsarchiv des Österreichischen Widerstandes.  

Weinreich, R. ed., 2002. Verachtet, verfolgt, vergessen:Leiden und Widerstand der Zeugen Jehovas in der Grenzregion am Hochrhein im "Dritten Reich", Hausern: Signum Design.

Kuna, M., 1993. Musik an der Grenze des Lebens: Musikerinnen und Musiker aus Böhmischen Ländern in Nationalsozialistischen Konzentrationslagern und Gefängnissen, Frankfurt/M.: Zweitausendeins.