Edith Piaf es aclamada en Francia como un tesoro nacional. El temor a que su imagen pudiera ser manchada por el cargo de colaboración durante la Segunda Guerra Mundial generalmente hizo que el tema fuera ignorado, como en la película La Vie en Rose de 2007. En realidad, probablemente Edith no merezca ni miedo ni adulación. Como muchos músicos en tiempo de guerra, parece que se focalizó en su propia carrera y se mostró bastante ambivalente ante la situación política. Sin embargo, sus aventuras durante la guerra abren una ventana intrigante sobre las actividades de resistencia bajo la ocupación nazi.

Cuando estalló la guerra, la carrera de Piaf en París recién despegaba: era protagonista de la obra de Cocteau Le Bel Indifferent (La bella indiferente) en Bouffes Parisians. Su primer contacto con la política llegó el 9 de mayo de 1940, cuatro días antes de que el gobierno francés abandonara París, cuando participó de una presentación con los artistas Maurice Chevalier y Johnny Hess para la Cruz Roja en apoyo a los esfuerzos de guerra. En un intento por evitar el avance de los nazis, Piaf dejó París poco después de emprender una gira por Toulouse. Pero una vez que se firmó el armisticio y cuando Francia fue ocupada y anexada, Piaf consideró que era seguro volver a París.

París ocupada no difería en absoluto de la ciudad que Piaf había dejado. Tuvo que registrarse con el Departamento de Propaganda Alemana y aceptar que las letras de sus canciones fueran revisadas. Pero a los nazis les gustaba Piaf y la alentaban en su trabajo. Se tomó algunas libertades que le podrían haber generado serios problemas: en 1940, por ejemplo, grabó la canción 'Ou sont'ils mes petits copains?' (¿Dónde están mis novios?) que trataba sobre amigos que se habían ido a la guerra cantando, y durante una actuación se cubrió con una bandera francesa. El presentador de radio Pierre Hiegel también causó problemas al poner accidentalmente el disco de Piaf al revés en su show en vivo: la canción 'Il n'est pas distingué' (No se distingue) de 1936 sonaba con la palabras ‘Moi Hitler j'l'ai dans l'blair/ Et je peux pas l'renifler/ Les nazis ont l'ait d'oublier/ Qu'c'est nous dans la bagarre qu'on les a zigouillés’ (No soporto a Hitler, los nazis parecen olvidar que fuimos quienes le cerramos la puerta de un portazo en la [primera] guerra mundial). También participó en la película de Georges Lacombe, Montmartre-sur-Seine (Montmartre-en-el-río-Sena), de 1941, al ayudar a escribir algunas canciones de jazz de la partitura. En los tres casos Piaf salió intacta y finalmente la película de Lacombe no se estrenó hasta 1946.

Piaf usó su popularidad con los nazis para ayudar a aquellos que se encontraban en dificultades. Poco tiempo antes del estallido de la guerra, Edith se embarcó en una sociedad profesional con Michel Emer, un músico judío, cuya canción 'L'Accordéoniste' (El acordeonista) se convirtió en uno de sus grandes éxitos. Piaf logró mantenerlo en la Francia desocupada, donde vivió en la clandestinidad hasta la liberación. También ayudó al pianista judío Norbert Glanzberg, quien se convirtió en su amante por un tiempo. Glanzberg había trabajado como músico de jazz con Django Reinhardt a mediados de la década de 1930 en París y más tarde participó de la resistencia. El compositor Georges Auric colaboró para esconderlo hasta 1944 en la Francia desocupada y después de la liberación Glanzberg devolvió el favor ayudando a liberar a Maurice Chevalier y defendiendo a la actriz francesa Mistinguett (originalmente Jeanne Bourgeois) en el juicio.

La participación de Piaf en la resistencia parece no haber ido mucho más allá de estos favores personales. Claramente era consciente de otras actividades pero hay poca evidencia que sugiera que Edith haya participado de ellas. Por ejemplo, pasó parte de la guerra viviendo en alojamientos que pertenecían a Madame Billy, propietaria de un burdel, quien escondía a algunos judíos y miembros de la resistencia en su casa. La secretaria de Madame Billy, Andrée Bigard, se trasladaba hacia una de las habitaciones de Piaf con el pretexto de ayudarla con el correo de un admirador, pero en realidad secretamente escribía cartas de resistencia. Sin embargo, mientras Piaf mantenía el secreto, ella daba ensayos que no permitía que nadie escuchara, incluyendo a los nazis.

Piaf recibió tanto críticas como elogios por sus actuaciones ante los prisioneros franceses en Alemania. Por un lado, su gira formó parte de un esfuerzo de resistencia, ya que Andrée Bigard fue con ella y llevó a cabo una notable operación clandestina: convirtió las fotografías de Piaf con los prisioneros en fotografías de pasaportes falsos y preparó 120 documentos falsos, lo cual permitió que muchos de los prisioneros escaparan. Por otra parte, la gira fue un medio para que Piaf asegurara su popularidad con las fuerzas de ocupación y avanzara en su carrera. Continuó cantando en campos de prisioneros por iniciativa propia, incluso cuando las actividades de resistencia ya no se llevando a cabo. Nunca quedará lo suficientemente claro a quién esperaba levantarle el ánimo, si a los nazis o a los prisioneros.

Piaf no era una devota combatiente de la resistencia. Su carrera fue siempre su prioridad y claramente sentía cierta compasión por los nazis, que habían sido de sus fanáticos más entusiastas. Según Yves Montand, con quien tuvo una relación hacia el final de la guerra, Edith Piaf incluso frenó a un combatiente de la resistencia para que no hiciera explotar una línea de tanques de transporte de soldados alemanes en la liberación de París. Como muchos, ella también parece haber estado ajena a las atrocidades que tuvieron lugar durante la guerra: Montand dejó registrado en su autobiografía su verdadero sufrimiento al ver las primeras fotos de los campos en 1945. En términos generales, da la sensación de que Piaf sacó el máximo provecho de la situación de guerra al no permitir que invadiera su música y al aprovechar las oportunidades que le presentó.


Por Daisy Fancourt

Referencias


Chevalier, Maurice The man in the straw hat (London, 1946)

Chevalier, Maurice With love: the autobiography of Maurice Chevalier (Cassel, 1960)

Crosland, Margaret A Cry from the Heart: the life of Edith Piaf (London, 2002)

Fiss, Karen Grand Illusion: The Third Reich, The Paris Exposition, and the Cultural Seduction of France (Chicago, 2009)

Riding, Alan And the show went on: cultural life in Nazi-occupied Paris (New York, 2010)

Tournes, Ludovic 'Le jazz: un espace de liberté pour un phénomene culturel en voie d'identification' La Vie Musicale Sous Vichy, ed. Chimenes, (Brussels, 2001)

Wilkens, Kelly American Jazz in Paris (University of Richmond, 2010)