La historia del cantante Maurice Chevalier es una de las más complicadas de un músico francés durante la Segunda Guerra Mundial. Durante la Primera Guerra Mundial, Chevalier resultó herido, fue tomado como prisionero en Alemania durante dos años y recién fue liberado tras la intervención de su colega cantante Mistinguett y su admirador, el Rey Alfonso XIII de España. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939, Chevalier actuaba a sala llena en la nueva revista Bonjour Paris (Hola, París), en el Casino de Paris. Lo que ocurrió después generalmente se explica de la siguiente manera: tras negarse inicialmente, fue seducido por los nazis para colaborar y cosechó los beneficios de actuar en Alemania. Después de la liberación, fue arrestado y, a pesar de ser absuelto, experimentó una hostilidad persistente. En realidad, la historia Chevalier es mucho más compleja y movilizante que lo que parece inicialmente.

Cuando los nazis se acercaron a Francia en la primavera de 1940, la gente comenzó a salir de París y el público de Chevalier se redujo. Para cuando la ciudad de Dunkerque fue atacada hacia fines de mayo, el Casino se había cerrado forzadamente y Chevalier y su esposa Nita se fueron hacia Dordoña (al sudeste de Francia, en ese momento libre de la ocupación nazi y gobernada por Vichy). Con la firma del armisticio, se trasladaron a La Bocca con un grupo de amigos, algunos de ellos judíos. Los inversores del mundo del espectáculo intentaron persuadir a las estrellas para que regresaran a la capital, chantajearon a Chevalier y le aseguraron que los nazis lo iban a tratar bien. Él se negó. Significativamente, también rechazó invitaciones de Broadway y Hollywood, que podrían haberle brindado una salida segura.

Chevalier y sus amigos crearon una compañía para hacer giras por las provincias libres y visitaron cientos de ciudades. Pero el chantaje desde París continuó y los periódicos lo criticaron por disfrutar de unas vacaciones de lujo. En septiembre de 1941, Chevalier regresó a París para hacer una corta temporada en el Casino. Tuvo que enfrentar la hostilidad de todos los sectores: Radio-Paris se negó a darle la bienvenida porque había cantado ante el rey y la reina de Inglaterra poco tiempo antes y, cuando se negó a comentar sobre política tras la declaración “estoy en contra de la guerra como todo el mundo y creo que debería haber mayor entendimiento entre los diferentes pueblos”, el periódico Le Petit Parisien (La pequeña París) publicó un artículo intitulado “Maurice Chevalier predica por la colaboración entre los franceses y los alemanes”. Más tarde, trascendió que el periódico había sido tomado por la Oficina de Propaganda Alemana, pero esto no alcanzó para limpiar el nombre de Chevalier.

Los nazis también utilizaron este tropezón para ejercer presión sobre Chevalier y para que cantara en Alemania. En un esfuerzo por evitar involucrarse políticamente, Chevalier se rehusó. Sin embargo, tuvo dos gestos de solidaridad para con Francia: accedió a donar sus ganancias de Casino (más de un millón de francos) a los prisioneros de guerra franceses y también cantó en el campo donde él mismo había estado como prisionero en la Primera Guerra Mundial, a cambio de que diez prisioneros fueran liberados y bajo el acuerdo de que no habría ninguna publicidad al respecto. Lamentablemente, pocos días después de su regreso, un periódico de Londres reportó el hecho pero plagado de información incorrecta. Se anunciaba que había cantado en todas partes de Alemania, con excepción de los campos de prisioneros, y concluía que Chevalier era pro-nazi.

Chevalier regresó a la zona ocupada y sólo aceptó un compromiso corto más en el Casino en diciembre de 1942. Sus vivencias esta vez hicieron que se comprometiera a renunciar al escenario completamente hasta después de la liberación. Los nazis tomaron esto a mal y chantajearon a Chevalier: le advirtieron que sus amigos refugiados sufrirían si se negaba a regresar a París y a actuar allí. Chevalier fingió estar enfermo para evitar el problema. Él y Nita permanecieron en la Francia de Vichy y escuchaban en secreto Radio-Londres, donde cada noche un compositor que recientemente había escapado hacia Londres mencionaba los nombres de los colaboradores franceses conocidos. En febrero de 1944, Chevalier apareció en esa lista. Uno de los jefes de la resistencia llevó un mensaje a Londres, que fue transmitido y decía: “error con Maurice Chevalier. Maurice ha dado pruebas de su lealtad y dará más”. Pero el daño ya estaba hecho.

Chevalier ahora estaba bajo la amenaza de ambas partes: le tenía miedo a los nazis porque Nita y sus padres sobrevivían con documentos falsos y le temía a los luchadores de la resistencia que habían escuchado su nombre en la radio. Chevalier, Nita y sus padres huyeron juntos a Dordoña. Afortunadamente los aliados desembarcaron en Normandía poco después, el 6 de junio de 1944, pero Chevalier todavía no estaba fuera de peligro. Tras oír que los Maquis y la policía lo buscaban, pasó a la clandestinidad. Al día siguiente, comenzó a correr el rumor de que Chevalier había sido asesinado por los Maquis y las radios suizas, londinenses y parisinas le echaron combustible al fuego al difundir la historia. La radio alemana transmitió el breve obituario:

Poco a poco van llegando los detalles de la muerte del artista popular Maurice Chevalier. Reconocido en la calle por un grupo de patriotas, fue detenido por ellos. Lo golpearon hasta matarlo con instrumentos contundentes y nudillos de acero. Sus únicos crímenes fueron cantar en Francia durante la ocupación alemana e ir a Alemania para dar un poco de consuelo a nuestros prisioneros.

La policía ignoró los rumores y se mantuvo al acecho. Poco después, tres hombres armados llegaron a la casa y se llevaron a Chevalier para hacerle un interrogatorio. Luego le informaron que había sido condenado a muerte por colaborar. Fue llevado a Toulouse pero en el camino logró hacerle llegar un mensaje a su secretaria en París, quien le pasó los detalles a un reportero del Daily Express. Este reportero comenzó a descubrir la verdad e incluso encontró al hombre que lo había denunciado en Radio-Londres, quien se reunió con Chevalier para pedirle disculpas. Chevalier finalmente fue rescatado por Paramount News, que envió un avión a París para recogerlo, diciendo que querían hacer una película sobre las vivencias de Chevalier durante la guerra. En su autobiografía, Chevalier escribió:

La profesión de un artista representa a su vida entera. Si tenemos que luchar por Francia o morir por ella estamos dispuestos a hacerlo, pero el resto del tiempo sólo queremos que nos dejen en paz. Supongo que sentimos que estamos haciendo nuestra parte brindando risa y alegría a la nación.


El caso de Chevalier siempre traerá sospechas, pero también remarca la situación sin salida que vivían muchos músicos de Francia en tiempos de guerra, ya que simplemente no podían evitar quedar enredados en la crisis política.


Por Daisy Fancourt

Referenias

Fiss, Karen Grand Illusion: The Third Reich, The Paris Exposition, and the Cultural Seduction of France (Chicago, 2009)

Riding, Alan And the show went on: Cultural life in Nazi-occupied Paris (New York, 2010)

Chevalier, Maurice The man in the straw hat (London, 1946)

Chevalier, Maurice With love: the autobiography of Maurice Chevalier (Cassel, 1960)

Tournes, Ludovic 'Le jazz: un espace de liberté pour un phénomene culturel en voie d'identification' La Vie Musicale Sous Vichy, ed. Chimenes, (Brussels, 2001)

Wilkens, Kelly American Jazz in Paris (University of Richmond, 2010)