La historia de Gustav Havemann es una de las más sorprendentes, aunque poco conocida, en la historia de la música alemana del siglo XX. Havemann era un hombre inseguro y deseoso por congraciarse con quien estuviera en el poder en ese momento. Este talentoso violinista y director de orquesta se movió al compás de los notables cambios en la vida cultural y política de Alemania: lentamente pasó de ser un músico modernista y amigo de los compositores judíos radicales de la era de Weimar a convertirse en un comprometido defensor de la música nazi. Quizá lo más llamativo fue que, luego de la guerra, inició una carrera exitosa en la Alemania Oriental Socialista con reputación de ser un “antifascista comprometido”.

Antes de convertirse al nazismo, Havemann era conocido como izquierdista. Nació en Güstrow, Alemania, el 15 de marzo de 1882. Provenía de una familia adepta a la música y estudió violín de temprana edad. Cuando todavía era un adolescente, fue designado maestro concertista en Lubeca. Luego, se mudó a Hamburgo, Leipzig y Dresde y finalmente aceptó un puesto de docente en la Academia de Música de Berlín (cargo que ocupó hasta que terminó la guerra). Durante los años liberales del período de entreguerras, Havemann también fue el fundador y líder de uno de los cuartetos de cuerda más importantes en la Alemania de Weimar que florecía a nivel musical: el Cuarteto de Cuerda Havemann. El grupo musical, que prontamente se hizo famoso por ser uno de los promotores más importantes de la música moderna y vanguardista, colaboró para popularizar las obras de compositores como Paul Hindemith y Arnold Schoenberg.

La conversión de Havemann al nazismo quizá no es tan sorprendente como habrá resultado en aquel entonces. Al unirse a la Kampfbund Kampfbund für deutsche Kultur (“Organización de Combate por la Cultura Alemana”) de Alfred Alfred Rosenberg, Havemann pasó a ser el músico principal de la sede central de Berlín, fundó su orquesta en 1932 y se desempeñó como director de orquesta. En la celebración de cumpleaños de Brahms, en Hamburgo en 1932, se incluyeron a algunos artistas judíos y Havemann aceptó participar con la condición de que estos últimos fueran eliminados del programa. Es importante recordar que este cambio ideológico ocurrió antes de que los nazis tomaran el poder, que la limpieza racial todavía no era oficial y que el violinista y director de orquesta no estaba actuando conforme a la política oficial. Un contemporáneo de Havemann comentó que “él está actuando en salas completamente vacías; es un hecho irrisorio, respaldado artificialmente por la presencia de las Camisas Marrones [nazis], que no disfrutan de la función”.

El compromiso de Havemann por remover a los judíos de la vida musical alemana se fortaleció cuando los nazis subieron al poder en 1933. Fue uno de los miembros más importantes de la Organización de Combate por la Cultura Alemana y del Reichsmusikkammer (Consejo de Música del Reich) oficial. Además trabajó con el Partido Nazi y con la Organización de Combate para reestructurar y reorganizar la Academia de Música de Berlín. Si bien logró desbancar con éxito a Franz Schreker y a Georg Schunemann de sus puestos de director y vice director de la Academia, nunca alcanzó su objetivo final de convertirse en director. Sin embargo, sí tuvo suficiente influencia para designar a otras personas, especialmente para aquellos puestos que los judíos y extranjeros dejaban vacantes. También hubo un cambio oficial en el objetivo de la escuela. Como dijo un director en su discurso de asunción:

No estamos interesados en promover artistas presumidos, sino en capacitar artistas alemanes que consideran su profesión como una tarea sagrada y volkhaft [populista], apoyada en lo espiritual y en la visión del mundo.

Para celebrar su éxito de purificar y centralizar el mundo musical de la Alemania nazi y para rendir homenaje a los logros de Adolf Hitler, Havemann declaró que:

El músico alemán goza de una posición privilegiada en comparación con músicos de otros países, ya que pasó a ser miembro de una corporación legal y pública en el Consejo de Música del Reich.

A pesar de estos logros, la carrera de Havemann bajo el régimen nazi también estuvo marcada por el escándalo y el fracaso. A principios de 1930, Havemann comenzó a despedir a cientos de músicos alemanes, judíos y no judíos, y promovió el cierre de muchas instituciones judías e ‘influenciadas por judíos’. No obstante ello, su compromiso con el antisemitismo no le permitió superar la carga de sus inicios izquierdistas, ya que permanentemente lo acusaban de ser un ‘amante de judíos’, en especial por un conocido romance que tuvo con una mujer judía. Su controvertida reputación llegó un punto crítico durante el famoso “escándalo Hindemith”. A pesar de la música modernista de Hindemith, el apoyo de Havemann le había permitido al compositor mantener su puesto en la Academia de Berlín, pero el escándalo por su obra “Mathis, el pintor” tuvo serias consecuencias para Havemann, para Furtwängler y para el mismo Hindemith. Havemann, probablemente, al no darse cuenta de la importancia política del conflicto, apoyó al compositor Strauss y al director de orquesta Furtwängler para defender al compositor modernista contra los cargos de ‘no ser alemán’. Goebbels se puso en contra de Havemann, incluyó extraoficialmente a Hindemith en la lista negra y despidió a Havemann de su importante puesto en el Reichsmusikkammer (Consejo de Música del Reich) a fines de 1934.

El despido de Havemann, luego del escándalo Hindemith, sirvió para preservar su reputación después de la guerra. Exageró el incidente con éxito, al punto de defender a los músicos ‘relacionados con el judaísmo’ (Hindemith no era judío). Havemann logró pasar por alto su puesto en el Consejo de Música del Reich y la larga lista de judíos y no judíos que él mismo había despedido. Luego de la guerra, se presentó como un ‘consecuente antifascista’, que resistió activamente al régimen nazi. El camaleón ideológico falleció en la pequeña ciudad de Schöneiche el 2 de enero de 1960.

Referencias

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Kater, Michael H. (1997). The twisted muse: musicians and their music in the Third Reich. New York, Oxford University Press.

Levi, Erik. (1994). Music in the Third Reich. Basingstoke, Macmillan.

Meyer, Michael. (1991). The politics of music in the Third Reich. New York, P. Lang.

Prieberg, Fred K. (1982). Musik im NS-Staat. Frankfurt am Main, Fischer Taschenbuch Verlag.