Entre los asuntos más controvertidos alrededor del papel de la música y de los músicos durante la ocupación francesa está el tema de Alfred Cortot: ¿fue un colaborador o un combatiente de la resistencia?

Antes del inicio de la guerra, Cortot ya contaba con una carrera internacional como pianista y como director de orquesta; también enseñaba en el Conservatorio y fundó una escuela de música. Por un lado, Cortot simplemente continuó con su trabajo durante la ocupación, actuaba como defensor de Francia con un sagaz instinto protector de su herencia musical. A partir de septiembre de 1939, momento en que Francia temía un ataque de Alemania, Alfred Cortot canceló todos sus compromisos y se puso a disposición de la administración de Beaux Arts (Bellas Artes). Inició un proyecto para levantarle el ánimo a los soldados en el frente y para brindarles distracción a través de la música. En noviembre se hizo cargo de la organización global L’Action Artistique aux Armées (Actividades artísticas para el Ejército). Por temor a la firma del armisticio, huyó hacia el sur y aprovechó la confusión que había en Vichy para abrir otra sede de la organización de arte Beaux Arts. Sin embargo, fue obligado a renunciar diez días después de que Pétain asumiera como Jefe de la Francia Libre y allí comenzó a escribir informes sobre la propaganda cultural, la música y la defensa del canon francés. En septiembre de 1940 fue nombrado director del Service d’Initiative Artistique (Servicio de iniciativa artística), a través del cual organizó conciertos de música coral y programas de radio sobre canciones populares en Radio-Jeunesse.

Sin embargo, a partir de marzo de 1941, el panorama se tornó más turbio. Cortot fue acusado por el gobierno de Pétain de sugerir una reforma general de música y decidió poner la mayoría de las actividades musicales bajo el control de Vichy, de manera que le dio a Pétain autoridad para las decisiones musicales. También se involucró más en la política musical del gobierno y trabajó más estrechamente con Pétain. En mayo de 1942, fue nombrado Presidente del Comité d’organisation professionelle de la musique (Comité para la organización profesional de la música), apodado Comité Cortot, donde trabajó en colaboración directa con el gabinete de Laval. Asimismo estuvo involucrado en la creación de los Chantiers de Jeunesse (Campos juveniles).

La política de Cortot se hizo aún más evidente a través de su piano. En diciembre de 1941 participó en el festival Propaganda Staffel (Escuadrón de Propaganda) de París y en 1942 tocó con Wilhelm Kempff para la exposición del artista nazi Arno Breker. También se reunió con Laval y Breker en la casa de Paul Morand (un colaborador) en compañía de Abel Bonnard, Ministro de Educación del régimen de Vichy. Cortot dio tal impresión que Morand mandó a hacer una estatua del busto de Cortot. En junio de 1942 Cortot viajó a Berlín, donde tocó con la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler antes de recorrer el resto de Alemania. Esto lo convirtió en el primer artista que tocó para un público alemán desde la firma del armisticio. Cuando regresó, el grupo de colaboración organizó una fiesta de ‘bienvenida’ para él. En vista de ello, en la liberación, Cortot fue suspendido de sus funciones como Presidente del Comité Cortot y el 2 de septiembre de 1944 fue detenido.

A pesar de todo esto, Cortot fue liberado por la gestión de Claude Delvincourt, director del Conservatorio de París, quien argumentó que Cortot había preservado la cultura francesa. El mismo Cortot adujo:

Dediqué 50 años de mi vida a ayudar a la causa de los franceses [...] cuando me pidieron que me involucrara con los intereses de mis camaradas, sentí que no podía negarme. [...] Yo representaba menos los intereses del gobierno francés que los intereses de Francia. [...] Nunca estuve involucrado en política.

De hecho, en febrero de 1943, Cortot argumentó que los músicos no debían ser parte del Service du travail obligatoire (Servicio de trabajo obligatorio) introducido por Hitler, ya que podía comprometer su futura carrera musical. También convocó a prisioneros musicales para que se pudieran unir a las orquestas alemanas. En mayo de 1943 logró incluso liberar a veinte músicos prisioneros. Su trabajo se extendió hasta la lucha en favor de los músicos judíos, tales como la soprano polaca Marya Freund: después de ser detenida en 1944, Marya se trasladó a Drancy y Cortot ayudó a conseguirle un traslado a un hospital, donde Marya sobrevivió y escapó. Cortot no era francés, sino suizo, y aseguró que nunca tuvo el mismo sentimiento nacionalista hacia Francia que provocó que muchos otros músicos franceses huyeran de los nazis y emigraran a los Estados Unidos. Estaba casado con una mujer de origen judío (aunque estaban separados) y era amigo de intelectuales judíos, como por ejemplo de Leon Blum, el primer Primer Ministro judío de Francia.

Tras su juicio, organizaciones como Orchestre de la Société des concerts du Conservatoire (la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio) se negaron a trabajar con él otra vez y Cortot se trasladó a Suiza en 1947 para escapar de la sensación de hostilidad. Sin embargo, a partir de 1949 pudo tocar en Francia nuevamente y comenzó con un concierto en París. La demanda de entradas fue tan grande que tres mil personas quedaron afuera. A pesar de sus tratos a veces dudosos durante la ocupación, lo mencionado anteriormente demuestra que Cortot generalmente era aceptado por los franceses en términos amistosos. No obstante ello, recientemente salieron a la luz una serie de documentos personales de Cortot, y estos podrían revelar información sobre sus lealtades durante Segunda Guerra Mundial, lo cual aún podría provocar un cambio en la opinión pública.

Por Daisy Fancourt

Referencias

Chimènes, Myriam, ‘Alfred Cortot et la politique musicale du gouvernement de Vichy’ in La Vie Musicale Sous Vichy, ed. Chimenes (Brussels, 2001).

Gavoty, Bernard, Alfred Cortot (Paris, 1995)

Nichols, Roger ‘Alfred Cortot, 1877-1962’, The Musical Times Vol. 123, No. 1677 (Nov., 1982), pp.762-763.