El 22 de mayo de 1938, cuando se cumplían 125 años del nacimiento de Richard Wagner, se inauguró oficialmente el Reichsmusiktage (Días de Música del Reich) en Düsseldorf. Éste fue un evento que se venía organizando cuidadosamente hacía mucho tiempo, el cual intentaba mostrarles tanto a los alemanes como a la comunidad internacional que las artes musicales estaban creciendo con fuerza bajo el régimen nazi. Se estrenaron nuevas obras de importantes compositores “arios” y el programa incluyó principalmente los trabajos de los grandes compositores alemanes como Mozart, Wagner y Bruckner. Además de la gran variedad de actuaciones y conferencias, el Reichsmusiktage también marcó la apertura de la exposición Entartete Musik (Música Degenerada) organizada por Hans Severus Ziegler. Basada en la exitosa exhibición Entartete Kunst (Arte Degenerado) del año anterior, la Entartete Musik intentaba mostrar la degradación cultural y la amenaza moral planteadas por los músicos judíos y otros músicos “degenerados” contra la nación. Es difícil definir la categoría “degenerada”, tanto en música como en artes visuales, pero el criterio principal para que Ziegler los incluyera en su muestra radicaba en la raza y el “modernismo”. La publicidad de la exposición mostraba un músico de jazz negro con rasgos de simio que tocaba el saxofón y llevaba una Estrella de David. Irónicamente, el compositor de esta ópera, cuya imagen fue la fuente de inspiración de esta publicidad, no era judío ni negro, sino católico austríaco y se llamaba Ernst Krenek. Ziegler empleó su gran ópera Jonny spielt auf (“Jonny empieza a tocar”) y la convirtió en la imagen de la pesadilla de la degeneración racial y musical.

Ernst Krenek nació en Viena en 1900 y estudió música en París, Viena y Berlín con Franz Schreker, entre otros. Estuvo profundamente involucrado con el mundo cultural de la Alemania de Weimar y fue amigo de los grandes músicos de su época. Disfrutó de un breve matrimonio con la hija de Gustav Mahler. Su ópera inspirada en el jazz, Jonny spielt auf, fue una de las composiciones más populares, que más se tocó en período, y recorrió toda Europa y los Estados Unidos.

En sus inicios, Krenek no era modernista, pero luego comenzó a utilizar el sistema de doce tonos de Schoenberg. Su alianza musical con Schoenberg, su breve matrimonio con la hija de Mahler y, sobre todo, su ópera convencieron a muchos nazis de que de alguna manera él debía ser judío. Habiendo huido del creciente entorno reaccionario de Alemania en 1928 hacia su ciudad natal, a principios de 1930, el compositor respondió a la crisis política reafirmando su fe en el catolicismo como la religión supranacional y su fe en Austria como el estado supranacional. Su primer trabajo dodecafónico, la ópera Karl V, se consideró anti-nazi, pro-Austria y católico. Encargado por la Ópera de Viena, Karl V se completó en 1933 pero, por la presión de los partidarios de Hitler, su programado estrenó fue cancelado. Debido a una situación económica desesperada, el compositor emigró a los Estados Unidos.

Si bien Krenek no se sorprendió por el estilo de vida y la escena cultural de Norteamérica, al principio atravesó una etapa difícil. Sus primeros conciertos no tenían éxito y un nombramiento de docencia terminó siendo humillante, puesto que algunos colegas desconfiados hicieron que lo despidieran en 1942 por presuntas enseñanzas modernistas y “comunistas”. A pesar de las dificultades y restricciones de Norteamérica, Krenek logró establecer una escena musical fuerte y moderna en la pequeña Universidad de Hamline, Miniápolis, antes de mudarse a California en 1950. Feliz del clima cálido y de vivir en el área de Los Ángeles donde Schoenberg y Stravinsky habían vivido antes, se aseguró un ingreso fijo a través de la docencia y la composición. Sus óperas siguieron siendo mucho más populares en Alemania y en Viena que en la tierra que inspiró su obra maestra Jonny spielt auf. Krenek murió a los 91 años en California.

Referencias

Kater, M.H., 1997. The Twisted Muse: Musicians and their Music in the Third Reich, Oxford: Oxford University Press.  

Perle, G., 1993. Krenek. The Musical Quarterly, 77(1), 145-153.

Prieberg, F.K., 1982. Musik im NS-Staat, Frankfurt/M.: Fischer.