El conocido director de orquesta y pianista Teodor Ryder regresó a Varsovia en 1916 tras haber ocupado un puesto prestigioso en la ópera de Lyon. En ese momento, el joven músico estaba en la cima de su carrera. Después de trabajar varios años en Varsovia, se trasladó a Lodz, donde rápidamente se convirtió en una figura destacada de la rica vida cultural de la ciudad. Ryder no sólo fue un importante director de orquesta y acompañante musical, sino que también fue fundador o miembro organizador de numerosas asociaciones musicales, clubes e instituciones comunitarias. Su deportación forzada hacia el gueto de Lodz a comienzos de 1940 no terminó con esta variada actividad musical. Por el contrario, Ryder se convirtió en una figura valorada del vibrante mundo cultural del gueto y siguió tocando y organizando incluso después de la muerte de su esposa. Dio su último concierto en el verano de 1943.

Teodor Henryk Ryder nació el 10 de junio de 1881 en la pequeña ciudad de Piotrków, cerca de Lublin, Polonia. Su padre era abogado. De niño, sus padres le daban lecciones de piano. Si bien era director de orquesta profesional, siguió siendo un exitoso pianista durante toda su vida. Tras finalizar sus estudios secundarios, continuó con sus estudios musicales en el extranjero y se quedó por bastante tiempo en Darmstadt, Alemania. Entre 1904 y 1916, trabajó como director de orquesta en Alemania, Suiza y Francia. Su puesto más ilustre fue el de segundo director de banda en la Casa de la Ópera de Lyon. Probablemente fue también en Lyon donde conoció y se enamoró de su futura esposa, la cantante alemana Ida Voth, quien se convirtió al judaísmo para poder casarse con él.

Después de haberse establecido musicalmente, en 1916, Ryder regresó a su patria, donde encontró un puesto como director de orquesta en la gran casa de la ópera en Varsovia. Luego de dos años en Varsovia, se fue a Lodz, donde permaneció hasta su deportación. En 1919 comenzó a dirigir la orquesta filarmónica allí y finalmente alcanzó altos puestos en diversos grupos y asociaciones musicales. Hizo presentaciones para la radio polaca y para teatros polacos, judíos y alemanes. Además, hacía acompañamientos para solistas y cantantes, y se desempeñaba como profesor de música en la academia.

Los Ryder fueron llevados por la fuerza al gueto de Lodz en marzo de 1940. Ryder participó de la creación de la Casa de la Cultura bajo el liderazgo del Presidente del Consejo Judío Chaim Rumkowski. Durante los primeros meses del gueto, actuó regularmente como director de orquesta y acompañante musical: el periódico del gueto mencionó cuatro conciertos completos suyos durante los siguientes dos años, destacando la música de Beethoven, Liszt, Schubert, Mendelssohn y Puccini. Para celebrar el éxito de la Casa de la Cultura, Ryder y otros músicos destacados del gueto organizaron un ‘concierto de jubileo' en el invierno de 1941. Una crítica del gueto en polaco da una idea del orgullo colectivo por estos encuentros musicales y su importancia para el mantenimiento del buen ánimo:

En 1941, la Casa de la Cultura llevó a cabo su centésima actuación con una serie de conciertos. El concierto aniversario tuvo lugar el último día del año, que estuvo dedicado a un recital de violín de Bronislawa Rotsztatówna acompañada por el maestro [Teodor] Ryder. El programa incluyó obras de Bach, Glazunov y Mozart. Aparte de los cien conciertos, la Casa de la Cultura (creada el 1 de marzo) presentó ochenta y cinco espectáculos de revista.... hubo dos espectáculos especiales para niños... El costo de la entrada oscilaba entre 30 peniques y 1 marco, mientras que los shows para los empleados de la fábrica costaban entre 20 y 30 peniques.

Ryder solía tocar con Rotsztatówna, que había sido solista de la Orquesta Sinfónica de Lodz antes de la guerra. Uno de los eventos musicales más exitosos en el gueto fue su serie de tres conciertos de Beethoven. Una rara crítica en alemán que sobrevivió de esa velada informaba que

Ryder se manejó con talento. La estrella amarilla de los judíos que llevaba sobre el hombro derecho temblaba con su cuerpo mientras se movía apasionadamente al ritmo de la música. El público (la gran mayoría de Lodz) se sentía atraído hacia la música de Beethoven. El clásico alemán no les resultaba ajeno, por el contrario, era bien conocido. Y algunos visitantes tarareaban temas de Beethoven, conciertos sinfónicos y de violín en el viaje de retorno a casa, como si fueran canciones del folclore popular idish. Desde el punto de vista psicológico, un fenómeno notable que puede observarse también en otras disciplinas [no musicales].

El último concierto documentado de Ryder fue en junio de 1943, cuando se presentó como pianista en un concierto mixto de música instrumental y de canto. En 1944, los nazis expropiaron todos los instrumentos del gueto: esto marcó el fin de la actividad cultural y la inminente exterminación. El gueto fue desalojado para fin de año. Tanto Ryder como Rotsztatówna fueron deportados a Auschwitz en el otoño de 1944. (La esposa de Ryder, Ida, había fallecido mientras estaba en el gueto: a pesar de su origen no judío, se negó a divorciarse de él y convertirse nuevamente al cristianismo, cuando esto le habría permitido partir). Rotsztatówna logró sobrevivir a los horrores del campo y, después de la liberación, tras volver a Lodz se convirtió en la maestra de conciertos de una nueva orquesta filarmónica. Ryder fue probablemente asesinado con los demás miembros del gueto de Lodz en Birkenau.

Referencias

Dobroszycki, L. ed., 1984. The Chronicle of the Lodz Ghetto, 1941-1944, New Haven: Yale University Press.  

Kuna, M., 1993. Musik an der Grenze des Lebens: Musikerinnen und Musiker aus Böhmischen Ländern in Nationalsozialistischen Konzentrationslagern und Gefängnissen, Frankfurt/M.: Zweitausendeins.  

Krickeberg, K. & Zeile, H., 2005. 'Über Teodor Ryder, Dirigent, in Auschwitz ermordet, und Ida Ryder geb. Voth, Sängerin, im Ghetto von Lódz verhungert’. musica reanimata - Mitteilungen, 57, 14-16.